Estación depuradora de aguas residuales


Una estación depuradora de aguas residuales (EDAR), también llamada planta de depuración o planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR), es una instalación que tiene el objetivo genérico de conseguir, a partir de aguas negras o mezcladas y mediante diferentes procedimientos físicos, químicos y biotecnológicos, un agua efluente de mejores características de calidad y cantidad, tomando como base ciertos parámetros normalizados.

En general, las estaciones depuradoras de aguas residuales tratan agua residual local, procedente del consumo ciudadano en su mayor parte, así como de la escorrentía superficial del drenaje de las zonas urbanizadas, además del agua procedente de pequeñas ciudades, mediante procesos y tratamientos más o menos estandarizados y convencionales. Existen también EDAR que se diseñan y construyen para grandes empresas, con tratamiento especializado al agua residual que se genera.

La determinación de sustancias solubles en frío en éter etílico comprende la suma de las grasas, aceites, hidrocarburos y las demás sustancias solubles en frío en éter etílico de una muestra acidificada a pH 4,2 y que no sean volátiles a 70 °C (grados Celsius).

La mayoría de las grasas y aceites son insolubles en agua pero se pueden saponificar o emulsionar mediante la acción de detergentes, álcalis y otras sustancias químicas.

Las grasas y los aceites emulsionados se extraen del agua acidulada a pH 4.2 por contacto con solventes orgánicos que disuelven además otras sustancias orgánicas. No hay un solvente selectivo de grasas y aceites.

Algunas fracciones de bajo punto de ebullición como el queroseno y la nafta se evaporan durante la realización del análisis y otras se evaporan a la temperatura de evaporación del éter.


Estación depuradora de aguas residuales en el río Ripoll, en el municipio de Castellar del Vallés, España.
Visión general de la planta de tratamiento de aguas de Antwerpen-Zuid, situado en el sur de Amberes, Bélgica.