Externalidad


Una externalidad es una situación en la que los costes o beneficios de producción o consumo de algún bien o servicio no se reflejan en su precio de mercado. En otras palabras, son externalidades aquellas actividades que afectan a otros sin que estos paguen por ellas o sean compensados. Existen externalidades cuando los costos o los beneficios privados no son iguales a los costes o los beneficios sociales. Los dos tipos más importantes son las economías externas (externalidad positivas) o las deseconomías externas (externalidades negativas).[1]​ Una mejor clarificación: una externalidad es el «Efecto negativo o positivo de la producción o consumo de algunos agentes sobre la producción o consumo de otros, por los cuales no se realiza ningún pago o cobro».[2]

Jean-Jacques Laffont da una definición de uso común: Las externalidades son efectos indirectos de las actividades de consumo o producción, es decir, los efectos sobre agentes distintos al originador de tal actividad (y) que no funcionan a través del sistema de precios. En una economía competitiva privada, los equilibrios no estarán, en general, en un óptimo de Pareto, ya que solo reflejará efectos privados (directos) y no los efectos sociales (directo más indirecto), de la actividad económica.[3]​ Técnicamente esto se interpreta como: «cualquier efecto indirecto que ya sea una actividad de producción o consumo tiene sobre una función de utilidad o sobre un conjunto de consumo o conjunto de producción».[4]

Las externalidades son generalmente clasificadas en externalidades negativas, cuando una persona o una empresa realiza actividades, pero no asume todos los costos, efectivamente traspasando a otros, posiblemente la sociedad en general, algunos de sus costos; y externalidades positivas, cuando esa persona o empresa no recibe todos los beneficios de sus actividades, con lo cual otros —posiblemente la sociedad en general— se benefician sin pagar.[5]​ Recientemente se habla de un tercer grupo: externalidades posicionales.

Economistas como Friedrich von Hayek y Milton Friedman, se refieren a veces a las externalidades como «efectos secundarios» (spillovers).[6]

Más allá del efecto sobre individuos o grupos, se considera, desde el punto de vista de la economía, que el efecto de las externalidades es distorsionar el mercado y, consecuentemente, la asignación eficiente de los recursos en un sistema económico.


En la foto se ve el mapa mundial 2010 - 2019 con colores que muestran el ascenso de temperaturas de la superficie de la tierra en la última década.
Calentamiento global. Este fenómeno es un ejemplo de externalidad negativa para el planeta, que está teniendo que afrontar las consecuencias de la emisión de gases invernadero expedidos por la actividad humana.
Chimenea en el medio urbano para extraer el humo del hogar que sirve de calefacción. Las hojas circulares del extractor móvil ayudan a sacar el aire viciado de adentro, como puede verse en lo oscuro de la parte interna de las aspas. Este humo se disipa en el exterior, salvo cuando existe una inversión térmica en la baja atmósfera que difunde la contaminación a ras del suelo. En dicho caso hay que emitir un alerta de excesivo peligro de contaminación para limitar los efectos de la misma.
Efecto de una externalidad positiva.
Efecto de una externalidad negativa.