Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán


Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán (21 de noviembre de 1537-Alba de Tormes, 3 de septiembre de 1585),[1]​ también llamado Don Fadrique, fue un militar español, IV duque de Alba de Tormes, I duque consorte de Huéscar, V marqués de Coria, IV conde de Salvatierra de Tormes, IV conde de Piedrahíta, IX señor de Valdecorneja, comendador mayor de la Orden de Calatrava y Grande de España.

Fadrique Álvarez de Toledo y Enríquez de Guzmán fue el segundo hijo de Fernando Álvarez de Toledo y Pimentel, III duque de Alba de Tormes, llamado el Gran Duque de Alba, y de María Enríquez de Toledo y Guzmán o María Enríquez Álvarez de Toledo; heredó el ducado de Alba de Tormes a la muerte de su padre en 1582.[1]

Fadrique tuvo tres casamientos. En 1555 contrajo matrimonio con Guiomar de Aragón —hija del II duque de Segorbe, Alfonso de Aragón y Portugal y de Juana Folch de Cardona y Manrique de Lara, III duquesa de Cardona—, sin descendencia.[1]​ En 1562 contrajo segundas nupcias con María Josefa Pimentel y Girón —hija de Antonio Alonso Pimentel y Herrera de Velasco, III duque de Benavente[1]​ y de su esposa María Luisa Girón Enríquez —, quien fue la I duquesa de Huéscar, título que el rey Felipe II de España otorgó a la esposa del primogénito del duque de Alba y con la que tampoco tuvo descendencia. Su tercer matrimonio, en secreto, fue con su prima hermana, María de Toledo y Colonna, hija de García de Toledo, IV marqués de Villafranca.[1]

Entre 1557 y 1558 sustituyó ocasionalmente a su padre durante las ausencias de este en el cargo de virrey de Nápoles.[2]

Había dado promesas de matrimonio a Magdalena de Guzmán, dama de la reina consorte Isabel de Valois, quien fue la tercera esposa del rey Felipe II, pero no las cumplió,[1]​ lo que le costó el arresto y encarcelamiento en el castillo de La Mota, en Medina del Campo, en 1566. Magdalena de Guzmán fue recluida en el monasterio de Santa Fe de Toledo.

Al año siguiente Fadrique fue puesto en libertad a cambio de prestar servicio militar durante tres años en la frontera con Orán[1]​ y sufrir destierro de la corte tres años más,[3]​ pero en abril de 1568, encontrándose en Murcia esperando embarcarse hacia Orán, Felipe II conmutó este castigo por un nuevo destino en Flandes,[4]​ donde su padre estaba al frente de los tercios en su condición de gobernador de los Países Bajos españoles.