Florence Kelley


Florence Kelley (Filadelfia, 12 de septiembre de 1859-ibídem, 17 de febrero de 1932)[1]​ fue una reformadora social y feminista norteamericana durante la llamada era progresista estadounidense (1880-1930). Contribuyó al desarrollo de la legislación laboral y el bienestar social en el ámbito estatal y federal de los Estados Unidos. También fue dirigente de la Liga Nacional de Consumidores (1899-1932) y preparó el terreno para el New Deal de 1930 a través de campañas contra el trabajo infantil y abogando por la regulación de los horarios de trabajo. Kelley consiguió introducir el salario mínimo en la legislación estadounidense.[2]​ Además, fue fundadora de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP) en 1909, y durante varios años desempeñó el cargo de vicepresidenta de la Asociación Americana pro Sufragio de la Mujer (NAWSA) en Estados Unidos.[1]

Florence Kelley nació en una familia que tradicionalmente se había preocupado por cuestiones políticas y sociales. Su padre era William D. Kelley, un miembro republicano de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos por Pensilvania. Como abolicionista, fue uno de los fundadores del Partido Republicano en 1854 y amigo de Abraham Lincoln. Fue el mentor político de la joven Florence a la que llevaba de visita a fábricas donde estaban trabajando niños. También recibió la influencia de su tía abuela Sarah Pugh que había sido miembro de la Convención de Mujeres Americanas por la Abolición de la Esclavitud.[3]

Caroline Bartram Bonsall, la madre de Kelley, no era una figura tan prominente. Los padres de Bonsall murieron cuando ella era pequeña y fue adoptada por Isaac y Kay Pugh, que pasarían a ser los abuelos de Kelley. [4]

En Zúrich, conoció a varios socialistas europeos, entre ellos un físico polaco-ruso Lazare Wischnewetzky, con quien se casó en 1884 y tuvo tres hijos a pesar de haberse divorciado pronto (1891).[3]​ Kelley quería el divorcio debido al abuso físico al que estaba sometida y una deuda desbordante que arrastraban. Se veía incapaz de divorciarse de él por "falta de apoyo" así que huyó a Chicago y recibió la custodia completa de sus hijos.[4]​ Florence arrastró consigo durante muchos años el apellido ruso-polaco, aunque ella prefería que le llamaran "Sra. Kelley".[3]

Florence Kelley fue educada en casa durante gran parte de su infancia. Esto se debía tanto a que la familia vivía en lo que entonces eran las afueras de Filadelfia, a seis kilómetros del centro, como a que se trataba de una niña enfermiza. De vez en cuando asistía a una escuela cuáquera, pero luego terminaba en la cama con reumatismo en invierno. Kelley era una de ocho hijos, seis niñas y dos niños. Ella era la única chica que sobrevivió hasta la edad adulta, una de sus hermanas, Anna, vivió hasta los seis años, por aquel entonces Florence tenía doce años.[5]