Fonología


La fonología es la rama de la lingüística que estudia el sistema de los sonidos de la lengua en general, y de cada lengua en particular, incluyendo las sílabas, la entonación, la acentuación, etc., a un nivel abstracto o mental. La fonología se complementa por lo tanto con la fonética, que estudia los sonidos del habla en sí mismos, desde los puntos de vista acústico, articulatorio y perceptivo, y de manera menos dependiente de cada lengua en particular.

La fonología describe una parte de una lengua oral, el llamado nivel fonológico, que se completa con los niveles morfológico (estructura interna de las palabras), sintáctico (interacción entre palabras para formar frases) y semántico o léxico (significados).

El número de sonidos articulatoriamente diferentes de una lengua puede ser muy elevado. Así por ejemplo una /s/ puede tener mayor grado o menor grado de sonoridad según aparezca ante sorda o sonora, como sucede en español en el par esperar - esmerar(se); igualmente una /k/ se articula generando una oclusión más adelante o más atrás en la cavidad oral según la vocal siguiente, como sucede en el par quiero - cucurucho. Esas diferencias sutiles, aunque medibles empíricamente, generalmente son irrelevantes en este nivel de estudio, ya que son articulaciones secundarias automáticas y no permiten distinguir unas palabras de otras, son por lo tanto terreno de la fonética más que de la fonología. Así, aunque la diferencia entre el sonido /k/ de quitar [k̟iˈtaɾ] y el sonido /k/ de catar [k̠aˈtaɾ] no es relevante, sí lo son otras diferencias como la /p/ de pitar y la /k/ de quitar. En el primer caso, donde la diferencia es irrelevante para la diferenciación, se dice que es alofónica, mientras que en el segundo caso es relevante y se dice que es fonémica. Los lingüistas usan los corchetes [ ] para representar con diferente grado de detalle las transcripciones fonéticas (alofónicas) de los sonidos, mientras que se usan las barras / / para representar la transcripción fonémica. En una transcripción fonética se usan signos concretos para cada diferencia medible, mientras que en una transcripción fonémica sólo tienen signos diferentes los sonidos que son fonológicamente contrastivos (y por tanto susceptibles de llevar a diferencias de significado).