Gaélico escocés


El gaélico escocés (Gàidhlig AFI: [ˈkaːlikʲ]) es una lengua indoeuropea de la rama celta, miembro de las lenguas goidélicas, que llegó a Escocia alrededor del siglo V, cuando los escotos de etnia gaélica y provenientes del norte de Irlanda se asentaron en la costa occidental, llevando una variedad del irlandés antiguo que sustituyó a la antigua lengua de los pictos hablada en la zona hasta entonces (de ahí su similitud con el gaélico hablado en Irlanda y la Isla de Man). Más tarde, los préstamos lingüísticos procedentes de los anglos y las invasiones vikingas irían relegando cada vez más el idioma, hasta que alrededor del 1500, durante el reinado de Jacobo IV, se crearon en las islas Hébridas las cortes locales y las escuelas de bardos, que fueron cuna del Sistema de Clanes de las Tierras altas y un refugio para la cultura y el idioma gaélico, fuertemente reprimido durante siglos.

En la actualidad es hablado por unas 60 000 personas en las regiones norteñas de Escocia, cifra que representa menos del 1 % de la población escocesa —de un total de 5,1 millones—; para los que lo hablan, hay varios periódicos y programas de radio disponibles. El 21 de abril de 2005 se aprobó en el Parlamento de Escocia la ley que convierte al gaélico escocés en una de las lenguas oficiales de Escocia, junto al inglés. Se denomina siempre gaélico escocés [Scottish Gaelic] y no gaélico (para diferenciarlo del irlandés y el manés) o escocés [Scottish] (para no confundirlo con el escocés [Scots], lengua germánica cercana al inglés).

El gaélico escocés es una de las lenguas tradicionales de los escoceses y la lengua histórica de la mayor parte de Escocia. No está claro desde cuándo se habla gaélico en Escocia. Aunque hay quien afirma que se hablaba en Argyll antes de la llegada de los romanos, parece que la fecha más segura es el siglo IV, con el reino de Dalriada, que unió la antigua provincia del Úlster, en el norte de Irlanda, con el oeste de Escocia, acelerando así la expansión del gaélico, a lo que también contribuyó el establecimiento de la iglesia gaélico parlante. La toponimia parece indicar que el gaélico ya se hablaba en el siglo V.

Esta lengua acabó por desplazar la de los pictos al norte del río Forth y, hasta finales del siglo XV, se conocía en inglés como Scottis. Su declive comenzó en el continente del siglo XIII; dos siglos más tarde existía ya la divisoria Tierras Altas/Tierras Bajas.


Señales bilingües en gaélico (en verde) y en inglés (en negro).