Gemeinschaft y Gesellschaft


Gemeinschaft (pronunciado AFI: [gəˈma͡ɪnʃaft]) y Gesellschaft (pronunciado AFI: [gəˈzellʃaft]), palabras generalmente traducidas por comunidad y sociedad, son categorías utilizadas por el sociólogo alemán Ferdinand Tönnies, para categorizar los lazos sociales en dos tipos sociológicos conceptualmente separados, como se explica en su obra “Gemeinschaft und Gesellschaft” de 1887. Max Weber también escribió extensamente sobre la relación entre Gemeinschaft y Gesellschaft.

Gemeinschaft (frecuentemente traducido como comunidad) es una asociación en la cual los individuos se orientan hacia la comunidad tanto o más que hacia su propio interés. Los miembros de una Gemeinschaft se regulan por reglas o creencias comunes sobre el comportamiento apropiado y la responsabilidad de dichos miembros para con la comunidad y para con los demás miembros de forma individual. La comunidad se establece como Unidad de Voluntad (Tönnies, 22).

Tönnies consideró la familia como la expresión más perfecta de Gemeinschaft;, aunque según sus postulados, una Gemeinschaft puede radicarse en un lugar compartido o en creencia común tanto como en el parentesco, y como ejemplo se refirió a las comunidades religiosas dispersas.

Las Gemeinschaften se caracterizan por una moderada división del trabajo, unas relaciones personales fuertes e instituciones sociales relativamente simples. En estas sociedades, raramente hay necesidad de reforzar el control social de forma externa, debido a un sentimiento colectivo de lealtad individual hacia el grupo. No es necesaria una legislación, ya que se cuando se produce un conflicto, se incide más en solucionarlo y evitar que éste vuelva a suceder que en determinar la culpabilidad y e imponer una sanción. Es decir, predominan los valores emocionales, como el amor, sobre los sociales, como la justicia.

Por el contrario, Gesellschaft (traducido como sociedad, sociedad civil o asociación), describe asociaciones compartidas. La Gesellschaft se mantiene a través de individuos que actúan en su propio interés.

Un buen ejemplo es una empresa, donde trabajadores, directivos y propietarios pueden tener muy poco en común en lo que respecta a orientaciones o creencias, pueden no darle mucha importancia a estos valores en el proceso comercial, pero todos comparten el interés por trabajar para ganar dinero y eso es lo que hace que el negocio prospere.