Golfo de Adén


El golfo de Adén, también conocido como golfo de Somalia, es un golfo en el océano Índico, ubicado entre la región del Cuerno africano y la península arábiga, localizándose con ello entre los continentes de África y Asia. Su forma es semejante a un embudo y limitan con él los estados de Yemen, Yibuti y el norte de Somalia (o en su defecto, el estado de facto independiente de Somalilandia y la región autónoma de Puntlandia). Junto al puerto yemenita de Adén, que da nombre al golfo, hay otras tres ciudades portuarias de importancia: Ciudad de Yibuti, Berbera y Bosaso. Hacia el noroeste, está conectado con el mar Rojo a través del estrecho de Bab el-Mandeb.

Su longitud es de 1000 km y su anchura varía entre 150 y 440 km. El golfo de Adén es una vía muy importante para el tránsito de la producción de petróleo del golfo Pérsico, lo cual le da una notable relevancia a nivel mundial. Además, se encuentran en él gran cantidad de peces y corales, puesto que sus aguas no han sido contaminadas en forma apreciable.

En el siglo XXI se ha convertido en un camino peligroso, puesto que los países que lo bordean adolecen de una situación política firmemente estable. Con la finalidad de evitar ataques de los frecuentes piratas somalíes, desde tiempo atrás, navíos de guerra pertenecientes a más de diez países patrullan las aguas del golfo de Adén, lugar estratégico pues es el único lugar que lleva al canal de Suez conectando el océano Índico con el mar Mediterráneo.

“Aunque navíos de países como Estados Unidos, Canadá y Rusia protegen el pasillo de 15 millas marinas del golfo de Adén, las áreas aledañas permanecen vulnerables al ataque de los piratas”, reconoció el oficial de navegación búlgaro Ivan Zhelyazkov.[cita requerida]

Se han dado numerosos casos de piratería e incluso ataques terroristas, siendo uno de los más conocidos el atentado contra el buque de Guerra estadounidense USS Cole.

Con la finalidad de protegerse de cualquier patrulla de la marina internacional, los piratas somalíes han ido expandiendo su área de operaciones, ampliándola ahora hasta las islas Seychelles. Según Zhelyazkov, cuando los piratas comenzaron sus ataques hace unos años, a la marina internacional se le aconsejó guardar una distancia de 200 millas a lo largo de la costa de Somalia. Posteriormente la distancia se extendió a 500 millas y luego a las actuales 1000 millas.