Granero


Un granero es un almacén de grano y comida. La construcción de los graneros suele realizarse sobre suelos que mantienen la comida fuera del alcance de ratones y otras amenazas.

Es, en realidad, un sinónimo de hórreo y tiene también un sentido muy similar al de silo. En Castilla (España), a los graneros adosados a las viviendas se los denominaba trojes.

Desde la antigüedad, el grano se ha almacenado a granel.[1]​ Los graneros más antiguos que se han encontrado datan del 9500 AC [2]​ y se encuentran en los asentamientos del Neolítico A anterior a la alfarería en el Valle del Jordán. Los primeros se ubicaron en lugares entre otros edificios. Sin embargo, a partir del 8500 AC, se trasladaron al interior de las casas y, en el 7500 AC, el almacenamiento se realizó en habitaciones especiales.[2]​ Los primeros graneros medían 3 x 3 m en el exterior y tenían pisos suspendidos que protegían el grano de roedores e insectos y proporcionaban circulación de aire.[2]

Estos graneros son seguidos por los de Mehrgarh, en el valle del Indo, del 6000 AC. Los antiguos egipcios tenían la costumbre de conservar el grano en años de abundancia contra años de escasez. Dado que el clima de Egipto es muy seco, el grano podría almacenarse en pozos durante mucho tiempo sin una pérdida perceptible de calidad.

Históricamente, un silo era un pozo para almacenar granos. Es distinto de un granero, que es una estructura sobre el suelo.

El grano debe mantenerse alejado de la humedad durante el mayor tiempo posible para conservarlo en buenas condiciones y evitar el crecimiento de moho. El grano recién cosechado que se lleva a un granero tiende a contener un exceso de humedad, lo que fomenta el crecimiento de moho y conduce a la fermentación y al calentamiento, los cuales son indeseables y afectan la calidad. La fermentación generalmente echa a perder el grano y puede causar cambios químicos que crean micotoxinas venenosas.


Un granero elevado para evitar la humedad y los roedores.