Cría intensiva de animales


La ganadería intensiva, ganadería industrial[2]​ o cría intensiva de animales es un tipo de cría de animales diseñado para maximizar la producción al tiempo que se minimizan los costos económicos. Para ello, las empresas agrícolas mantienen el ganado, ya sea vacuno, porcino, ovino, aves de corral o peces -piscifactorías-, con una alta densidad de población, a gran escala y utilizando maquinaria moderna y biotecnología para su comercio a escala mundial.[3][4][5][6][7]​ Los principales productos de esta industria son la carne, la leche y los huevos para el consumo humano.[8]

La cría intensiva de animales, y en especial las denominadas macrogranjas, son objeto de polémica y discusión sobre sus aspectos éticos, sociales y medioambientales. Estos incluyen la eficiencia en la producción de alimentos, el bienestar de los animales, los riesgos para la salud, o el impacto ambiental (tanto por la contaminación agrícola como por su contribución al cambio climático).[9][10][11][12][13][14][15]

Frente a la práctica de la cría intensiva, predominante hoy en día en la industria agroalimentaria, se contrapone la tradicional ganadería extensiva o pastoreo, y más recientemente dentro de esta última la conocida como ganadería ecológica.

La cría intensiva de animales es un desarrollo relativamente reciente en la historia de la agricultura, y es el resultado de los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos. Las innovaciones de finales del siglo XIX generalmente se han desarrollado de forma paralela a la producción en masa en otras industrias en la última parte de la revolución industrial. El descubrimiento de vitaminas y su papel en la nutrición animal, en las dos primeras décadas del siglo XX, condujo a los suplementos vitamínicos, que permitieron criar pollos en interiores.[16]​ El descubrimiento de antibióticos y vacunas facilitó la cría de ganado en mayor número al reducir las enfermedades. Los productos químicos desarrollados para su uso en la Segunda Guerra Mundial dieron lugar a plaguicidas sintéticos. Los avances en las redes y la tecnología de transporte han hecho posible la distribución a larga distancia de los productos agrícolas.

La producción agrícola en todo el mundo se duplicó cuatro veces entre 1820 y 1975 (1820 a 1920; 1920 a 1950; 1950 a 1965; y 1965 a 1975) para alimentar a una población mundial de mil millones de seres humanos en 1800 y 6500 millones en 2002.[17]:29 Durante el mismo período, el número de personas que se dedicaban a la agricultura disminuyó a medida que el proceso se fue automatizando. En la década de 1930, el 24 por ciento de la población estadounidense trabajaba en la agricultura, en comparación con el 1,5 por ciento en 2002; en 1940, cada trabajador agrícola abastecía a 11 consumidores, mientras que en 2002, cada trabajador abastecía a 90 consumidores.[17]:29


Gallinas ponedoras criadas en jaula, Sao Paulo, Brasil, 2007.
Dependiendo del tipo de crianza de las gallinas ponedoras los huevos tienen una identificación diferenciada. Según el Modelo Europeo de Producción los huevos pueden ser: de gallinas de producción ecológica, de gallinas camperas, de gallinas criadas en suelo y de gallinas criadas en jaulas.[1]
Interior de una nave para gestación de cerdas
Vacas en una granja industrial en Estados Unidos.
Factoría comercial de pollos con pollitas de engorde para carne
Cerdos confinados en una granja intensiva
Ganado de carne en un corral de engorde en el Panhandle de Texas. Tal confinamiento crea más trabajo para el ganadero pero permite que los animales crezcan rápidamente.
Mejillones azules cultivados en la Bahía de Fundy, Canadá