Gueorgui Malenkov


Gueorgui Maksimiliánovich Malenkov (en ruso: Гео́ргий Максимилиа́нович Маленко́в; Oremburgo, 26 de diciembre de 1901jul./ 8 de enero de 1902greg. - Moscú, 14 de enero de 1988) fue un político soviético y dirigente del Partido Comunista, así como íntimo colaborador de Iósif Stalin. Brevemente se convirtió en jefe del Estado de la Unión Soviética (marzo-septiembre de 1953) sucediendo a Stalin a su muerte y fue primer ministro de la Unión Soviética de 1953 a 1955.

Malenkov nació en el seno de la familia de un oficial de ejército. Se alistó en el Ejército Rojo en 1919 y se afilió al Partido Comunista en abril de 1920. Durante su servicio militar, fue comisario político. Luego de causar baja en el Ejército Rojo en 1921, estudió en la Escuela Técnica Superior N.Bauman de Moscú. Al graduarse en 1925, trabajó en el Partido Comunista y se convirtió en uno de los confidentes de Stalin. Junto con Lavrenti Beria, Malenkov colaboró con Stalin durante las purgas de fines de los años 1930. Se convirtió en rival de Beria.

Nombrado candidato al Politburó, Malenkov ingresó en 1946. Aunque Malenkov perdió el favor de Stalin ante sus rivales, Yezhov y Beria, pronto lo recuperó, especialmente por la caída de Yezhov. Beria enseguida se unió a Malenkov, y ambos se encargaron de purgar del Partido a todos los aliados de Yezhov y mandarlos a campos de trabajo.[1]

En 1952, Malenkov se convirtió en miembro del secretariado del Partido. La muerte de Stalin en 1953 colocó brevemente a Malenkov en el cargo más elevado que habría de ocupar. Con el apoyo de Beria, Malenkov se convirtió en presidente del Consejo de Ministros, pero tuvo que renunciar al Secretariado el 13 de marzo por la oposición de otros miembros del Presidium. Nikita Jrushchov asumió el puesto de primer Secretario en septiembre, con lo que empezó un periodo de diarquía Malenkov-Jrushchov. Esta diarquía supuso el final del respaldo de Malenkov al infamado Lavrenti Beria en su lucha por el acceso al poder y a la larga su ejecución bajo cargos de sedición.

Malenkov conservó el cargo de primer ministro durante dos años en los que fue muy franco en su oposición al armamento nuclear, declarando que «una guerra nuclear podría llevar a la destrucción mundial». También preconizó reorientar la economía de la industria pesada a la producción de bienes de consumo.