Herculano


Herculano (en italiano, Ercolano) fue una antigua ciudad romana de la región de la Campania, sur de Italia. En su tiempo era más pequeña, pero sus más mundanos comerciantes y mercaderes eran más ricos, cultos e intelectuales que la élite de la vecina Pompeya.[2]​ Fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, junto con Pompeya y otros yacimientos arqueológicos de la zona, en 1997.[3]

Es conocida por haberse conservado, al igual que Pompeya, enterrada en las cenizas de la erupción del volcán Vesubio del 24 de octubre del año 79 d. C. Muchos de sus habitantes perecieron debido al flujo piroclástico de la erupción.[4]​ Como la ciudad estaba más cerca del volcán que Pompeya, el flujo piroclástico la alcanzó a una temperatura superior, estimada en 400-500 °C,[5]​ por lo que las víctimas fueron reducidas al instante a esqueletos abrasados, mientras que en Pompeya, por el contrario, la ceniza se endureció alrededor de los cuerpos que conservaron la carne, que al pudrirse dejaba la forma hueca; desde 1860 empezaron a rellenarlas con yeso para crear los famosos moldes.[6]

Como Pompeya, Herculano desapareció en el olvido bajo una capa de 25 m de ceniza por más de un milenio.

En 1709 Emmanuel Mauricio de Lorena, Duque de Elbeuf, mientras construía su residencia en la costa de Portici, oyó hablar de un hombre que había descubierto mármoles y columnas antiguas mientras cavaba un pozo en la cercana ciudad de Resina. El duque compró su granja y comenzó a cavar pozos y galerías subterráneas y excavó estatuas, columnas y mármoles que utilizó para su residencia de Portici, que también regaló a sus amigos, familiares y monarcas de toda Europa.

Las excavaciones, realizadas por Roque Joaquín de Alcubierre (Zaragoza, 16 de agosto de 1702 - Nápoles, 14 de marzo de 1780) comenzaron en la actual Ercolano, un suburbio de Nápoles, en 1738.[7]​ La elaborada publicación de Le Antichità di Ercolano Esposte ("Las antigüedades de Herculano expuestas") bajo el patrocinio del rey Carlos V de las Dos Sicilias tuvo un importante efecto en el incipiente neoclasicismo europeo.[8]​ A finales del siglo XVIII comenzaron a descubrirse en Herculano una gran diversidad de objetos, como pinturas murales, trípodes, braseros, estatuas de bronce, botellas de perfume y cerámica.

Se encontraron en 1980 cientos de esqueletos de habitantes que se habían refugiado en los cobertizos para barcas. Estas excavaciones realizadas en el área del puerto de Herculano permitieron hallar más de 200 esqueletos de diversas edades y condición social.[9]


El último día de Pompeya, obra realizada por Karl Briulov entre 1830 y 1833. Óleo sobre tela de 456.5 x 651 cm. exhibido en el Museo Estatal de San Petersburgo, Rusia.[n 1]
Hércules y su hijo Télefo: fresco romano en el Augusteum[1]​ (también llamado Basilica) en Herculano ; Museo Arqueológico Nacional de Nápoles nro. 9008.
Esqueletos hallados en el sector portuario de uno de los Fornicis en Herculano.
La Terraza de M. Nonio Balbo.
Palestra.
Termas Femeninas.
Mosaico de Neptuno y Anfítrite. Detalle.
Casa del Gran Portal.
Casa de los Ciervos. Terraza.
Casa del Atrio Corintio.
Casa del Armazón de Marcos de Madera.
Casa del Tabique de Madera.
Casa del Patio Bonito.
Zonas arqueológicas de Pompeya, Herculano y Torre Annunziata