Hesíodo


Hesíodo (en griego antiguo, Ἡσίοδος Hēsíodos; en latín, Hēsiodus) fue un poeta de la Antigua Grecia. Su datación en torno al año 700 a. C. es discutida. Algunos autores lo han considerado también como el primer filósofo griego.[1]

Desde la Antigüedad se discutía acerca de la relación cronológica entre Homero y Hesíodo. Jenófanes y Filócoro pertenecían al grupo de los autores que situaban a Homero con anterioridad a Hesíodo.[2]​ El Certamen, una obra muy tardía, suponía que eran contemporáneos entre sí.[3][4]​ En cambio, Éforo de Cime, Lucio Accio[2]​ y la Crónica de Paros[5]​ decían que Hesíodo había sido anterior.

La investigación actual suele situar cronológicamente a Hesíodo como posterior a Homero y sitúa su nacimiento hacia la segunda mitad del siglo VIII a. C. o la primera del siglo VII a. C. Hay acuerdo en que fue anterior a Simónides de Ceos, ya que se considera evidente que este se inspiró en versos de Los trabajos y los días, de Hesíodo. No es, en cambio, seguro que fuera anterior a Arquíloco de Paros, puesto que es posible que las coincidencias que se dan entre la obra de ambos pueda ser debida a que los dos usaran una fuente común.[6]

Los datos biográficos de Hesíodo se han obtenido principalmente de lo que él mismo dice en sus propias obras, con la excepción del dato del fallecimiento (que procede de Aristóteles).

El padre de Hesíodo se dedicaba al comercio de cabotaje en Cumas, en la costa occidental de Anatolia, donde pretendió hacer fortuna pero, arruinado, tuvo que regresar a la tierra de sus padres: Beocia. Allí, en la pequeña población de Ascra, se le concedieron unas tierras y se dedicó a cultivarlas y al pastoreo, y fue probablemente donde nació Hesíodo. Este pasó su infancia y adolescencia dedicándose también a la agricultura y al pastoreo, junto a su hermano Perses, con quien acabó enfrentado debido a la herencia que recibieron. Al parecer, Perses había dilapidado su parte rápidamente y entabló un pleito judicial con Hesíodo. El tribunal de justicia dio la razón a Perses y Hesíodo tuvo que darle parte de lo que había recibido como herencia. Con posterioridad, Perses volvió a quedar en situación económica precaria e intentó recurrir a la ayuda de su hermano al que incluso volvió a amenazar con ir a los tribunales, pero este rehusó ayudarlo.

Hesíodo cuenta que decidió hacerse poeta cuando las musas se le aparecieron mientras estaba con su rebaño al pie del monte Helicón.


Hesíodo y la Musa, por Gustave Moreau (Museo de Orsay, París).
Hesiodi Ascraei quaecumque exstant (Escritos reunidos de Hesíodo el ascreo), 1701.