Icono (religión)


Un icono (griego: εἰκών, romanización: eikōn), que significa literalmente «imagen», es una obra de arte religioso del cristianismo oriental en el que se representa a Jesús, María, los santos, los ángeles, eventos bíblicos, etc.[1][2]​ El icono se emplea en la oración.[1][2]​ Durante la oración, el creyente ora en la presencia del icono, pero no le ora al icono.[1]​ Es venerado (se lo respeta, pero no se lo adora) por los cristianos ortodoxos.[1]

Los iconos suelen pintarse sobre paneles de madera con témpera, pero también pueden estar fundidos en metal, tallados en piedra, bordados en tela, hechos en mosaicos o frescos, impresos en papel o metal, etc. Aunque especialmente asociado retratos que se concentran en una o dos figuras principales, el término icono también incluye la mayoría de las imágenes religiosas producidas por el cristianismo oriental, incluidas escenas narrativas, generalmente de la Biblia, o la vida de los santos.

La tradición de la pintura de iconos se desarrolló notablemente en el Imperio bizantino, principalmente en la ciudad de Constantinopla.[2]​ Posteriormente se expandió a otras regiones influidas por la Iglesia ortodoxa, tales como Bulgaria, Grecia, la Rus de Kiev, Rumania, etc. Tras la cristianización de la Rus de Kiev por Vladimiro I de Kiev en 988, el uso y fabricación de iconos llegaría a los Principados de Vladímir-Súzdal y el de Moscú y su sucesor, el Zarato ruso. Los iconos conservados más antiguos, son de los siglos VI y VII, se encuentran casi todos en el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí.[2]

En la tradición de la Iglesia ortodoxa, existen reportes de iconos que exudan mirra o que son milagrosos. Según la doctrina ortodoxa, se entiende que los milagros son ejecutados por Dios a través de los iconos; no que los iconos tengan por sí mismos propiedades mágicas.

Las religiones precristianas habían producido y utilizado obras de arte.[4]​ Las estatuas y pinturas de diversos dioses y deidades eran adoradas y veneradas con regularidad. No está claro cuándo los cristianos iniciaron estas actividades. La tradición cristiana que data del siglo VIII identifica a Lucas el Evangelista como el primer pintor de iconos, pero esto podría no reflejar los hechos históricos.[5]


Virgen de Vladímir (siglo XII).
Icono ruso de la Santa Trinidad
El icono de San Nicolás tallado en piedra. Entre los siglos XII y XV. Castillo de Radomysl, Ucrania.[3]
Lucas pintando la Theotokos de Vladimir (siglo XVI, Pskov)
Un raro icono de cerámica; este representa a San Arethas (bizantino, siglo X).
Imagen del Salvador No hecha a mano: una iconografía tradicional ortodoxa en la interpretación de Simón Ushakov (1658).
Cristo y el Abad Menas, icono copto del siglo VI de Egipto (Museo del Louvre).
El icono más antiguo que se conserva de Cristo Pantocrátor, encausto sobre tabla, c. siglo VI (Monasterio de Santa Catalina, Monte Sinaí).