Icteridae


Los ictéridos (Icteridae) son una familia de aves paseriformes distribuidas por América. Entre sus miembros se encuentran los turpiales o bolseros de América (Icterus), los caciques o conotos, los zanates y los tordos americanos, estos últimos no están relacionados con los tordos del Viejo Mundo (antiguo nombre para los zorzales, de la familia Turdidae).

Son pájaros de pequeños a medianos con picos robustos y puntiagudos. En muchas de sus especies predomina, en los machos, el plumaje negro, frecuentemente en contraste con zonas amarillas, naranjas o rojas. Suelen presentar dimorfismo sexual, siendo las hembras de menor tamaño y de coloraciones más apagadas que los machos, predominando entre ellas los tonos pardos.

La mayoría de los ictéridos habitan en los trópicos, aunque algunas especies viven en climas templados, como los sargentos y la loica. La mayor cantidad de especies reproductoras de la familia se encuentra en Colombia y el sur de México.[3]​ Los ictéridos viven en una gran variedad de hábitats, como matorrales, pantanos, bosques y sabanas.[4]​ Las especies de zonas templadas son migratorias y casi todas las que anidan en Estados Unidos y Canadá se desplazan hasta México y América Central.

El tamaño de los ictéridos varía considerablemente tanto entre sus especies, como entre los individuos de ambos sexos, que con frecuencia presentan un marcado dimorfismo sexual. La especie más pequeña es el turpial castaño, cuyas hembras miden unos 15 cm de largo y pesan 18 gramos, mientras que el más grande el cacique del Pará, cuyos machos miden 52 cm y pesan alrededor de 550 gramos. Por ejemplo, el macho del zanate mexicano pesa un 60 % más que la hembra. Esta variación es mayor que en cualquier otra familia de paseriformes (con la excepción del cotinguita reyezuelo, familia Cotingidae).[5]​ También presentan dimorfismo sexual en la coloración del plumaje. Entre los machos predomina el color negro, con frecuencia con llamativos contrastes con zonas amarillas, naranjas o rojas, mientras que las hembras tienen plumajes más discretos donde predominan los tonos pardos.

Una adaptación poco común de los ictéridos es la configuración de su cráneo para que puedan abrir el pico aplicando fuerza muscular, en lugar de producirse la apertura por relajación muscular como es habitual, lo que les permite forzar las fisuras para alcanzar alimentos escondidos dentro de ellas.