Imperio neerlandés


El Imperio neerlandés o Imperio colonial neerlandés (conocido erróneamente como Imperio holandés o Imperio colonial holandés) es el nombre dado a los diversos territorios controlados por los Países Bajos entre los siglos XVII y XX, siendo el tercer país europeo en establecer un imperio colonial global fuera de Europa continental. Su habilidad para comerciar y para el transporte de mercancías, unido a la oleada de nacionalismo y militarismo que siguió a la independencia de España ayudaron a la empresa. A la par que los británicos, en un principio los neerlandeses acumularon posesiones coloniales mediante un colonialismo capitalista empresarial, con predominio de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. La intervención directa del Estado en la empresa colonial vino más adelante. Los comerciantes y los marineros neerlandeses también participaron en la oleada de exploración que continuó durante los siglos XVI y XVII, pero aunque los neerlandeses descubrieron vastos territorios gracias a descubridores como Willem Barents, Henry Hudson, Willem Janszoon y Abel Tasman en el Ártico o en Oceanía, generalmente estos no llegaron a formar parte del Imperio colonial neerlandés.

El poderío naval de los Países Bajos crecía muy rápidamente, llegando a convertirse a finales del siglo XVI d. C. en una potencia marítima de Europa. Durante el siglo XVII d. C. se convirtieron en la potencia hegemónica de los mares, llegando a dominar el comercio marítimo durante toda la segunda mitad del siglo. También durante este siglo se produce el florecimiento cultural neerlandés, conocido como la Edad de Oro neerlandesa. Los neerlandeses perdieron gran parte de sus colonias, así como su estatus de potencia mundial a manos de los británicos cuando la metrópoli fue atacada por los ejércitos franceses durante las Guerras Revolucionarias. Los Países Bajos pasaron a ser una provincia francesa durante el «Periodo francés», desde 1795 hasta 1814. Con la llegada de la Restauración se anexionó efimeramente los territorios de la futura Bélgica y pudo mantener bajo su dominio parte de su imperio, teniendo que ceder el resto al Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. Más concretamente, pudo mantener bajo su dominio las Indias Orientales Neerlandesas (Indonesia), Surinam y las Antillas Neerlandesas (que preservan su vinculación con el Reino de los Países Bajos). Este imperio se pudo mantener hasta el declive del Imperialismo Europeo, durante la segunda mitad del siglo XX d. C..


Vista del Fort Zeeland en la Isla de Formosa en el siglo XVII.
Vista de Dejima en la bahía de Nagasaki.
Olinda, Pernambuco.