Imprenta


La imprenta es un método mecánico destinado a reproducir textos e imágenes sobre papel, vitela, tela u otro material. En su forma clásica, consiste en aplicar una tinta, generalmente oleosa, sobre unas piezas metálicas (tipos) para transferirla o grabarla por presión. Aunque comenzó como un método artesanal, su implantación a mediados del siglo XV trajo consigo una gigantesca revolución cultural.

Más modernamente, la evolución de diversas tecnologías ha dado lugar a diferentes métodos de impresión y reproducción, como son la flexografía, la serigrafía, el huecograbado, el alto grabado, la fotografía electrolítica, la fotolitografía, la litografía, la impresión offset, la xerografía y los métodos digitales.

Ya los romanos tuvieron sellos que imprimían textos o imágenes sobre objetos de arcilla alrededor del año 440 a. C. y el 430 a. C.

Entre 1041 y 1048, Bi Sheng inventó en China —donde ya existía un tipo de papel de arroz— el primer sistema de imprenta de tipos móviles, que usaba complejas piezas de porcelana en las que se tallaban los caracteres chinos. Esto constituía un procedimiento muy trabajoso por la inmensa cantidad de caracteres o letras de la escritura china. Posteriormente, en 1234, en la actual Corea, artesanos durante la dinastía Koryo, conocedores de los avances chinos con los tipos móviles, crearon un juego de tipos móviles de metal, que se anticipó a la imprenta moderna, pero lo usaron raramente.[2]

Antes de la aparición de la imprenta los libros se difundían exclusivamente a través de copias manuscritas, hechas por copistas, muchos de los cuales eran monjes o frailes dedicados por entero al rezo y a la copia manual de libros, por encargo del propio clero o de reyes y nobles. Las ilustraciones y las letras mayúsculas eran productos decorativos y artísticos que generalmente realizaban artesanos diferentes del copista. Por ello la producción de un libro manuscrito era un proceso que podía durar años, ya que cada uno debía pasar por las manos de copistas, ilustradores y encuadernadores. Y todo ello, para producir un único y simple ejemplar.

El antecedente más directo de la imprenta moderna es la xilografía, que durante la Edad Media se utilizaba en Europa para publicar panfletos publicitarios o políticos, etiquetas y trabajos de pocas hojas. La xilografía requiere tallar manualmente el texto o imagen en hueco sobre una tablilla de madera, lo cual es una laboriosa artesanía. Luego se impregnaba la tablilla en tinta negra, azul o roja (solo existían esos colores), se aplicaba sobre el papel y con un rodillo se fijaba la tinta. El desgaste de la madera era considerable, por lo que no se podían hacer muchas copias con el mismo molde.


Imprenta europea del siglo XV
Sutra del Diamante, hallado en la cueva de Dunhuang (China). Es el documento impreso de fecha conocida más antiguo que se conserva. Fue realizado el 11 de mayo del año 868.[1]
Difusión de la imprenta en el siglo XV desde Maguncia, Alemania
Dos páginas del Catholicon
Prensa de imprimir de 1811
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