Independencia


El independentismo es un movimiento que propugna o reclama la independencia de un país o de una región respecto del Estado o Estados en que se circunscribe.[1]​ La independencia es la formación o la restauración de un país inmediatamente después de la separación de otro del que solo formaba una parte.

El independentismo suele plantear sus tesis sobre el principio de que el territorio que se quiere independizar es una nación, aludiendo básicamente a su historia, cultura, lengua propia, y sobre la afirmación de que dicha nación no alcanzará su máxima plenitud cultural, social o económica mientras continúe formando parte del estado del que se quiere independizar.

Como concepto político apareció con la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776[3]​ como respuesta al colonialismo europeo, y se extendió con el Acta de Independencia de Haití (1804) tras la Revolución haitiana (1791-1804) y las declaraciones de independencia de los países hispanoamericanos dependientes del Imperio español en las guerras de independencia hispanoamericanas (1810-1821). Más adelante el concepto se relacionó estrechamente con el principio de no intervención y el derecho de autodeterminación de los pueblos del mundo.[cita requerida]

La independencia se distingue de la autonomía. La autonomía es un régimen de descentralización del poder, en el cual, ciertos territorios o comunidades integrantes de un país gozan de algunas facultades ejecutivas, legislativas y judiciales, en ciertas materias o competencias, que quedan así fuera del alcance del gobierno central.

Actualmente el país independiente más joven es Sudán del Sur, el cual logró su independencia de Sudán en 2011. Se pueden distinguir distintos tipos de argumentos utilizados para justificar el independentismo, así como distintos métodos empleados para lograr sus objetivos.

En lo que se refiere a los argumentos, el idioma de la nación suele ser un elemento clave, puesto que se trata de una característica propia y diferenciadora del estado del cual se quiere independizar. Este es el caso del independentismo puertorriqueño, catalán, vasco, gallego, quebequés, entre otros, y en menor medida del caso irlandés, donde el idioma tiene una menor implantación en la sociedad[4]​ y no se cita generalmente como elemento importante para la justificación de la independencia.


Pedro I de Brasil (Conocido como El Rey Soldado) fue un emperador de Portugal hasta que proclamó la independencia de Brasil en 1822 y se convirtió en su primer emperador. Pintura de François-René Moreau.
El Senado finlandés de 1917, el primer ministro P. E. Svinhufvud en la cabecera de la mesa. El Senado declaró a Finlandia independiente el 4 de diciembre de 1917 y fue confirmada por el parlamento finlandés el 6 de diciembre de 1917.[2]
Los estados africanos frente a los países colonizadores. La mayoría de ellos se independizaron en 1960