Judaísmo ortodoxo


El judaísmo ortodoxo es una de las grandes ramas de la religión judía en la actualidad, junto con el judaísmo conservador o masortí y el judaísmo reformista. Se distingue de ellas por su adhesión rigurosa a la halajá. Carece de una autoridad doctrinal central permitiendo cierta variación en la práctica.[1]

El judaísmo ortodoxo, por lo tanto, aboga por una estricta observancia de la ley judía, o halakha', que debe ser interpretada y determinada exclusivamente de acuerdo con los métodos tradicionales y en adhesión a la continuidad de los precedentes recibidos a través de los tiempos. Considera que todo el sistema halájico se basa en última instancia en una revelación inmutable, y está más allá de la influencia externa. Las prácticas clave son la observancia del Sabbath, el consumo de kosher y el estudio de la Torá. Las doctrinas clave incluyen un futuro Mesías que restaurará la práctica judía mediante la construcción del templo en Jerusalén y la reunión de todos los judíos en Israel, la creencia en una futura resurrección corporal de los muertos, la recompensa y el castigo divinos para los justos y los pecadores.[1]

El judaísmo ortodoxo no es una denominación centralizada. Las relaciones entre sus diferentes subgrupos son a veces tensas, y los límites exactos de la ortodoxia están sujetos a un intenso debate. A grandes rasgos, puede dividirse entre el judaísmo ultraortodoxo o haredi, más conservador y recluido, y el judaísmo ortodoxo moderno, relativamente abierto a la sociedad exterior. Cada uno de ellos está formado por comunidades independientes. En conjunto, son casi uniformemente excluyentes, considerando la ortodoxia no como una variedad del judaísmo, sino como el judaísmo mismo.[2]

Aunque se adhiere a las creencias tradicionales, el movimiento es un fenómeno moderno. Surgió como resultado de la destrucción de la comunidad judía autónoma desde el siglo XVIII, y se conformó en gran medida por una lucha consciente contra las presiones de la secularización y las alternativas rivales. Los ortodoxos estrictamente observantes y con conciencia teológica son una clara minoría entre todos los judíos, pero también hay algunos semipracticantes y no practicantes que se afilian o identifican con la ortodoxia.[2]​ Es el mayor grupo religioso judío, se calcula que tiene más de 2 millones de adeptos practicantes, y al menos un número igual de miembros nominales.

De acuerdo a su actitud hacia la cultura contemporánea, el judaísmo ortodoxo se divide informalmente en judaísmo ortodoxo moderno, que busca adecuar hasta algún punto sus prácticas y estudios a la situación social contemporánea, aunque es firme con respecto a la halajá; el sionismo religioso, que liga el judaísmo ortodoxo con el sionismo; y el judaísmo haredí, que rechaza toda innovación que sus líderes consideren contraria al espíritu de la Torá.


Judío ortodoxo provisto de kipá, talit gadol y tefilín, preparándose para un servicio en una sinagoga.
Jaredíes (judíos ultraortodoxos) en Jerusalén. La ultraortodoxia es la rama más extrema del judaísmo ortodoxo.