Juicio de términos



El juicio así concebido adquiere la forma S es P o S es no-P en un sentido de afirmación plena de contenido como juicio categórico.

El juicio aristotélico considera la relación entre dos términos: un Sujeto (S) y un predicado (P). Los términos pueden ser tomados en su extensión universal: abarca a todos los posibles individuos, el dominio de discurso, a los cuales pueda referirse el concepto,[1][2]​ o en su extensión particular, cuando sólo se refiere a algunos.[3]​ Los juicios por la extensión en la que es tomado el término sujeto, como criterio de cantidad, pueden ser:

Nótese aquí que los nombres propios tienen extensión universal; pues el uno, como único, equivale a un individuo que siendo único es, por eso, todos los posibles.[6]​ La relación entre los términos puede ser asimismo:

Nótese que el predicado de una afirmación siempre tiene extensión particular, y el predicado de una negación está tomado en su extensión universal. Cuando un concepto, sujeto o predicado, está tomado en toda su extensión se dice que está distribuido; cuando no, se dice que está no distribuido.[8]​ Según el criterio de cantidad y cualidad, resulta la siguiente clasificación de los juicios:

Los juicios de términos constituyen el fundamento de la posibilidad de los razonamientos mediante el establecimiento de relaciones entre los términos implicados en ellos; lo que constituye lo que Aristóteles consideró la forma fundamental del razonamiento deductivo: el silogismo.

Tanto la forma de los juicios como la forma de los silogismos hoy día se interpretan lógicamente según la lógica simbólica a partir del primer tercio del siglo XX.