Equivalencia en TNT


Equivalencia en TNT es un método de cuantificación de la energía liberada en explosiones, basado en la equivalente cantidad de energía liberada en la detonación de trinitrotolueno:

Su principal uso es para designar el potencial destructivo de armas, sobre todo las nucleares. Expresa la equivalencia de la energía explosiva, en toneladas de TNT.

A las bombas nucleares con energías del orden de kilotones (1 kt = 4,184 × 1012 J = 4,184 TJ: terajoules) se les denominaba bombas nucleares tácticas. Las de energías del orden de megatones (1 Mt = 4,184 × 1015 J = 4,184 PJ: petajoules) recibían el nombre de bombas nucleares estratégicas. De estas, la más grande, nunca antes detonada, ha sido la bomba del Zar, con rendimiento estimado en 50 Mt. En principio se había planeado que fuera de 100 Mt, lo que ha resultado ser la capacidad destructiva máxima alcanzada por las bombas nucleares. Sin embargo, la aparición de los MIRV y la mayor precisión de los lanzadores actuales ha convertido a las armas de menor potencia en estratégicas, dado que permite destruir objetivos estratégicos de gran importancia con múltiples impactos precisos de armas con una potencia explosiva muy inferior al megatón (a partir de 80 o 100 kilotones aproximadamente.)

La capacidad destructiva efectiva de un explosivo, incluyendo a los explosivos nucleares, es inferior a su potencia pura y se calcula elevando esta última a 2/3 (capacidad destructiva equivalente = potencia2/3.) Esto se conoce como kilotonelaje equivalente o megatonelaje equivalente. Por el contrario, cuando se utilizan varios MIRV en un área reducida su capacidad destructiva total equivalente puede multiplicarse debido al efecto combinado de los mismos actuando desde múltiples direcciones en rápida secuencia. Por ejemplo, cuando se detonan varios MIRV en torno a un mismo punto la presión y temperatura en el centro se incrementan notablemente y la resistencia de las estructuras se reduce debido a los impactos repetidos desde múltiples direcciones.

También, a menudo, se usan dichas unidades para cuantificar sucesos catastróficos de la naturaleza como grandes erupciones volcánicas, terremotos o impactos de meteoritos. Dos ejemplos: