Lenguas na-dené


Na-dené es una familia de lenguas del noroeste de Norteamérica. Está conformada por las lenguas tlingit, eyak y el conjunto de lenguas atabascanas, como las lenguas apaches, el navajo y el chipewyan, entre otras. La mayor parte de ellas son lenguas tonales, aunque se ha podido probar que el tono es un desarrollo reciente.

Una de las principales polémicas históricas con respecto a esta familia ha sido el estatus del haida. Sapir sugirió en 1915 que el haida debía incluirse en la familia na-dené, pero investigaciones posteriores mantienen la controversia al respecto. Otro tema que ha producido intensa investigación durante los inicios del siglo XXI es la posibilidad del parentesco con las lenguas yeniseicas.

El término na-dené fue propuesto originalmente por Edward Sapir para designar un conjunto de lenguas presuntamente emparentadas que incluían a las lenguas atabascanas, al tlingit y al haida (en ese entonces se desconocía la existencia del eyak, lengua más estrechamente emparentada con el atabascano que el tlingit). La hipótesis de que estas lenguas podrían estar relacionadas apareció en el trabajo de Sapir de 1915 "The Na-Dene languages: A preliminary report", donde describe la elección del nombre:[2]

El trabajo moderno apunta a que la hipótesis de parentesco de Sapir encuentra vínculos demostrables entre el tlingit y el grupo atabascano, aunque no hay evidencia ampliamente reconocida para incluir en la familia na-dené al haida. Posteriormente a la propuesta de Sapir se identificó el eyak como una lengua de la familia na-dené.

La primera controversia surge pronto con Goddard en 1920, quien dudaba de la conexión tlingit-atabascano.[3]​ Mas la hipótesis na-dené de Sapir con la inclusión del haida, tuvo gran apoyo en Dell Hymes 1956,[4]​ Heinz-Jürgen Pinnow desde 1958[5]​ y Greenberg 1987.[6]

La hipótesis Sapir tuvo el rechazo de varios especialistas, destacando en ello Michael Krauss desde 1964[7]​ y Levine 1979.[8]​ Sin embargo, Pinnow ha continuado presentando evidencias incluso en publicaciones más recientes (2006),[9]​ desarrollando ampliamente las relaciones tlingit-eyak-atabascano-haida a nivel fonológico, morfofonológico, etimológico y gramatical.[10]


Distribución del haplogrupo C2 en las poblaciones autóctonas de América y Asia. Esta marca genética aparece correlacionada en América con la expansión de las lenguas na-dené.
Lenguas dené-yeniseas de acuerdo con la hipótesis de Vajda.