Leyenda


La leyenda es una narración sobre hechos sobrenaturales, naturales o una mezcla de ambos que se transmite de generación en generación, de forma oral o escrita.

Se ubica en un tiempo y lugar similar al de los miembros de una comunidad, lo que aporta cierta verosimilitud al relato. Pueden presentarse elementos sobrenaturales como milagros, criaturas feéricas o de ultratumba etc. Y estos sucesos se presentan como reales y forman parte de la visión del mundo propia o emic de la comunidad en la que se origina.

En su proceso de transmisión a través de la tradición oral, las leyendas experimentan a menudo supresiones, añadiduras o modificaciones culturales que originan todo un mundo de variantes. Una de las más comunes es la "cristianización" de leyendas paganas, o su adaptación a la visión infantil, degradándose a ser simple folclore pero gracias a ello perdurando, aunque de una forma desfigurada, ya que el cambio de los tiempos ha reducido a este ámbito las antiguas cosmovisiones, creencias y costumbres.

Los hermanos Grimm definieron la leyenda como un relato folclórico con bases históricas.[2]​ Una definición profesional moderna ha sido propuesta por el folclorista Timothy R. Tangherlini en 1990:[3]

Contrariamente al mito, que se ocupa de dioses,[5]​ la leyenda se ocupa de hombres que representan arquetipos (tipos humanos característicos), como el del héroe o el anciano sabio, como se aprecia por ejemplo en las leyendas heroicas griegas y en las artúricas.[6]

La palabra leyenda proviene del verbo latino legere, cuyo significado variaba entre escoger (acepción de la que proviene elegir) y leer.[7]​ En el latín medieval, se usó el gerundivo de este verbo, legenda, con el significado de (algo) para ser leído cuando el término se aplicaba, sobre todo en el catolicismo, a las hagiografías o biografías de los santos.[8]​ Por ejemplo, Santiago de la Vorágine compuso su Legenda aurea como un santoral con la vida y milagros de unos 180 mártires y santos, aunque con tan poca precisión histórica y filológica y con unas etimologías tan fantásticas que poco a poco fue perdiendo crédito, salvo entre pintores e ilustradores fascinados por su imaginación, que estimuló la iconografía. Él se fundaba en los evangelios canónicos, los apócrifos y en escritos de Agustín de Hipona y Gregorio de Tours, entre otros.[9]


Pintura del rey Arturo por Charles Ernest Butler; su figura es central en el ciclo de leyendas denominado Materia de Bretaña.[1]
Los gigantes Mata y Grifone, que se celebran en las calles de Messina la segunda semana de agosto, según la leyenda, son los fundadores de la ciudad siciliana.
Gracias a la Leyenda dorada se difundieron ciertos episodios hagiográficos que tuvieron gran éxito iconográfico, como el de la lucha de San Jorge contra el dragón.
Mapa de Atanasio Kircher mostrando una supuesta ubicación del legendario continente de la Atlántida.[12]
Desde antiguo las formaciones geológicas inusuales han incitado la imaginación humana. La tradición oral señala que los Cantos de la Borrica, bloques errantes existentes en el puerto de Sejos (Cantabria, España), fueron arrojados ahí por el Ojáncanu, un ser maligno de la mitología cántabra.