Liga de los justos


La Liga de los justos (Bund der Gerechten; originariamente Liga de la Justicia, Bund der Gerechtigkeit)[1]​ fue una organización revolucionaria clandestina fundada en París en 1836 por emigrados alemanes pertenecientes a la Liga de los Proscritos. Su lema era «Todos los hombres son hermanos». En 1847 tomará el nombre de Liga de los Comunistas, a propuesta de Karl Marx y de Friedrich Engels.

Las primeras organizaciones revolucionarias alemanas surgieron en el extranjero bajo el impulso de los oficiales artesanos emigrados y de algunos intelectuales exiliados. Uno de los grupos más activos fue el de París, donde en 1834 surgió la clandestina Liga de los Proscritos cuya finalidad era «liberar a Alemania del yugo de su vergonzosa servidumbre y crear un Estado que, en la medida de lo posible, haga que sea imposible la vuelta a la miseria y a la esclavitud».[2]

En 1836 de la Liga de los Proscritos surgió la Liga de los justos por iniciativa del exiliado alemán Karl Schapper, que había sido expulsado de Suiza por sus actividades revolucionarias, y del sastre Georg Weissenbach. Su organización clandestina —más democrática y menos autoritaria que la de la Liga de los Proscritos, que había tomado como modelo a los carbonarios— se estructuró en 'ayuntamientos' (Gemeinde) de un máximo de diez personas y en 'distritos' (Gauen), bajo la dirección de un comité central denominado 'Cámara del Pueblo' (Volkshalle), cuyos miembros detentaban el cargo por un año y podían ser revocados. Se calcula que al principio no superaría los cien afiliados.[3]

La Liga de los Justos, a diferencia de la Liga de los Proscritos, fijó como uno de sus objetivos fundamentales la solución de la cuestión social. En el artículo 3 de los estatutos aprobados en 1838 se decía: «Finalidad de la Liga es liberar Alemania del yugo de la vergonzosa opresión, contribuir a la redención de la humanidad y a la realización de los principios contenidos en los derechos del hombre y del ciudadano». Esta objetivo fue precisado en 1843 cuando se afirmó que la Liga «aspira a la redención de la humanidad y a la fundación de iguales derechos e iguales deberes para todos y cada uno».[4]


Wilhelm Weitling, principal teórico de la Liga de los justos hasta mediados de los años 1840.