Mármol


En geología, el mármol es una roca metamórfica compacta formada a partir de rocas calizas que, sometidas a elevadas temperaturas y presiones, alcanzan un alto grado de cristalización. El componente básico del mármol es el carbonato cálcico, cuyo contenido supera el 90%; los demás componentes son los que dan gran variedad de colores en los mármoles y definen sus características físicas. Tras un proceso de pulido por abrasión el mármol alcanza alto nivel de brillo natural, es decir, sin ceras ni componentes químicos. El mármol se utiliza principalmente en la construcción, decoración y escultura. A veces es translúcido, de diferentes colores, como blanco, castaño, rojo, verde, negro, gris, amarillo, azul, y puede aparecer de coloración uniforme, jaspeado (con motas), veteado (tramado de líneas) y diversas configuraciones o mezclas entre ellas.

En cantería se denomina incorrectamente mármol a algunos tipos de calizas, pero su uso en mampostería abarca más ampliamente la piedra caliza no metamorfizada.[1]​ Ateniéndose al concepto petrológico, no al comercial, solo se pueden considerar mármoles en sentido estricto a los agregados cristalinos de calcita en mosaico por recristalización metamórfica de una caliza o dolomía precedente.

Desde el punto de vista de las artes, el concepto de mármol se establece según su apariencia, siendo las piedras calizas que son susceptibles de un pulimento fino, logrado gracias a la compacidad de la formación de sus materiales aglomerados. Incluso se acepta y extiende el concepto de mármol a rocas que presentan un aspecto de acabado semejante en apariencia al mármol, a pesar de que en su composición, la presencia de carbonato cálcico sea escasa o nula. Es por esto que, de vez en cuando, como el mármol era un material predilecto en la Antigua Grecia, se le denominaba generalmente «piedra» (en griego, λίθος, lýthos), en algunas inscripciones, con la expresión λευκός λίθος (piedra blanca).[3]

El mármol fue muy apreciado en la antigüedad y llegó a ser el material favorito de los escultores y arquitectos griegos y romanos convirtiéndose en símbolo de poder. También es un símbolo cultural de la tradición y el gusto refinado.[cita requerida] El mármol se usaba originalmente en la Grecia Arcaica para la realización de esculturas decorativas, debido a su rigidez y resistencia.[3]

Debido a su aspecto brillante tras el pulido, su raíz provendría de la palabra sánscrita mar, que significaba el movimiento de las olas del agua, y que se habría usado como metáfora de las incidencias lumínicas en la superficie del mármol, exagerando el «movimiento» de la luz con la palabra mar-mar, que señalaba una agitación más fuerte de las olas. De esta raíz, pasaría al griego como el verbo μαρμαιρω (marmairō, «resplandecer»), indicando tal movimiento de las luces. Finalmente, el término pasó a apodarse μάρμαρος (mármaros), que derivaría al latín marmor.[3]


Taj Mahal, famoso monumento hecho con mármol.
Muestra de mármol pulido.
Suelo de mármol, en una biblioteca pública, en España.
Bloques de corte de mármol en el histórico molino en Marble, Colorado.
La Venus de Milo (Museo del Louvre, París) es la “escultura propia” (de pie) realizada en mármol más conocida del mundo, junto al David de Miguel Ángel.