Malagueña


Se llama malagueñas a un palo del flamenco que es tradicional de Málaga; de ahí su nombre y también se la llama portuguesa . Procede de los antiguos fandangos malagueños. Se convierte en estilo flamenco en la primera mitad del s. XIX. Este cante que tiene un gran registro melódico tiene baile propio que se baila en la provincia de Málaga y se puede bailar con el traje de bolero que tiene cuerpo de terciopelo o con el traje de marenga. Se acompaña con la guitarra por arriba, y es un cante ad líbitum.[1][2]

Su acompañamiento es ad líbitum, porque el cantaor puede alargar los tercios a voluntad, y algunas veces retrasa el compás y otras lo adelanta.[3][4]​ La guitarra gana mucha riqueza y complejidad en sus melodías debido a la libertad rítmica (lo que pasa también en cualquiera de los otros palos sin compás marcado); el uso de la amplia gama de arpegios, trémolos y demás adquiere otra dimensión.

La malagueña se diferenció del fandango local porque su toque se hace cada vez más lento y sostenido, logrando así una extraordinaria riqueza.

La malagueña se construye (y sólo de esta manera) con base en el modo frigio de mi, lo que en el argot flamenco se llama "por arriba".[1][2]​ Los acordes de los grados y sus posturas básicas en la guitarra son:

Es cante melodioso y solemne que adquirió categoría de cante grande en las voces de Enrique el Mellizo y Chacón.

Existen diversas modalidades de malagueñas debidas a las creaciones individuales de una serie de intérpretes, tanto naturales de Málaga como nacidos en otros lugares de Andalucía. El flamencólogo Jorge Martín ha realizado el más exhaustivo escrito sobre las malagueñas, estudiando todas sus variedades y diferentes cantes de su entorno.


Vista de Málaga desde el Gibralfaro. Malagueñas por Rosario Amador (2013)