Tsunami


Un tsunami,[1]sunami [2]​ (del japonés [tsu], 'puerto' o 'bahía', y [nami], 'ola')[3]​ o maremoto (del latín mare, 'mar', y motus, 'movimiento')[4][3]​ es un evento complejo que involucra un grupo de olas en un cuerpo de agua de gran energía y de tamaño variable que se produce cuando se desplaza verticalmente una gran masa de agua por algún fenómeno extraordinario, por ejemplo, terremotos, erupciones volcánicas, detonaciones nucleares submarinas, deslizamientos de terreno, impacto de meteoritos, etc.[5]​ A diferencia de las olas oceánicas normales producidas por el viento, o las mareas, que son generadas por la atracción gravitatoria del Sol y la Luna, un tsunami es generado por el desplazamiento de agua. Los tsunamis con olas desproporcionalmente altas se denominan megatsunamis.

Este tipo de olas desplazan una cantidad de agua muy superior a las olas superficiales producidas por el viento. Se calcula que el 75% de estos fenómenos son provocados por terremotos, en cuyo caso reciben el nombre más correcto y preciso de «tsunamis tectónicos».[6]​ La energía de un maremoto depende de su altura, de su longitud de onda y de la longitud de su frente. La energía total descargada sobre una zona costera también dependerá de la cantidad de picos que lleve el tren de ondas.[7]​ Es frecuente que un tsunami que viaja grandes distancias disminuya la altura de sus olas, pero siempre mantendrá una velocidad determinada por la profundidad sobre la cual el tsunami se desplaza. Normalmente, en el caso de los tsunamis tectónicos, la altura de la onda de tsunami en aguas profundas es del orden de un metro, pero la longitud de onda puede alcanzar algunos cientos de kilómetros. Esto es lo que permite que aun cuando la altura en océano abierto sea muy baja, esta altura crezca de forma abrupta al disminuir la profundidad, con lo cual, al disminuir la velocidad de la parte delantera del tsunami, necesariamente crece la altura por transformación de energía cinética en energía potencial. De esta forma una masa de agua de algunos metros de altura puede arrasar a su paso hacia el interior.

Antiguamente, el término tsunami se utilizaba para referirse a las olas producidas por huracanes y temporales que podían entrar tierra adentro, pero estas no dejaban de ser olas superficiales producidas por el viento. Tampoco se debe confundir con la ola producida por la marea conocida como macareo. Este es un fenómeno regular y mucho más lento, aunque en algunos lugares estrechos y de fuerte desnivel pueden generarse fuertes corrientes.


Esquema de un tsunami.
Animación de una ola en aguas someras.
Simulación de un tsunami.
Arriba: pueblo en la costa de Sumatra en ruinas debido al tsunami de 2004 Abajo: vista de Sendai (Japón) inundada tras el tsunami de 2011.
Cuando la ola entra en aguas poco profundas, se ralentiza y aumenta su amplitud (altura).
En la animación del tsunami del Índico de 2004 se puede observar cómo la onda se curva por los extremos y cómo Bangladés apenas sufre sus efectos, mientras que Sri Lanka, en la dirección de la zona central de la ola, la recibe de lleno.
Recreación gráfica de un maremoto aproximándose a la costa
Terremoto de Lisboa de 1755
Vista de una calle en el centro de Valdivia tras el maremoto del 22 de mayo de 1960
Animación del tsunami de 2004 en el Océano Índico.
Vista de Sendai, inundada tras el terremoto y el posterior tsunami.
Animación del maremoto de Japón 2011, realizada por el NOAA
Instrumento que avisa a la población en caso de inminente maremoto, en una playa de Concepción, Chile.
Señal que avisa del peligro de tsunami, en la península de Seward (Alaska).
Señal de evacuación en la isla Ko Phi Phi Don, Tailandia
Señal que indica zona de amenaza ante un tsunami en la península de Cavancha en Iquique, Chile.