Mediación cultural


La mediación cultural es uno de los mecanismos distintivos del desarrollo humano, de acuerdo a la teoría psicológica histórico-cultural introducida por Lev Vygotski y desarrollada con el trabajo de sus numerosos seguidores en todo el mundo.

Vygotski investigó sobre el desarrollo del niño y sobre cómo este era guiado por el papel de la comunicación interpersonal y la cultura. Vygotski observó cómo las funciones mentales superiores se elaboran mediante interacciones sociales con personas significantes en la vida del niño, particularmente con parientes pero también con otros adultos. Mediante esas interacciones, el niño en su cultura accede a aprender los hábitos de la mente —del espíritu (mind)— incluyendo los patrones de discurso, el lenguaje escrito u otros conocimientos simbólicos, y mediante todo lo cual el niño derivará significados que afectarán a la construcción de su propio conocimiento. Esta premisa clave de la psicología vygotskiana es denominada a menudo como mediación cultural.

En este sentido, el conocimiento específico al que accede un niño mediante esa interacción también representa el conocimiento compartido de una cultura. Este proceso es conocido como internalización, y por su parte la interacción inversa dada a través de competencias propositivas, desde los conocimientos simbólicos adquiridos, es lo que para teóricos vygotskianos como Mercedes Chaves Jaime, viene a estructurarse a través de los vacíos o espacios en el Acto Lector. Al mismo tiempo, Jean Piaget sostiene en su teoría sobre el desarrollo cognitivo, que los principios asociados a la lógica comienzan a instalarse en los niños antes de la adquisición del lenguaje, por medio de la actividad sensorial en interacción con el medio social que los rodea.

La forma más sencilla de entender la mediación es comenzar con un ejemplo y seguir con los principios vygotskianos que encontramos tras él.