Dinastía merovingia


La dinastía merovingia fue una familia de estirpe germánica que gobernó la actual Francia, Bélgica, una parte de Alemania y de Suiza, desde mediados del siglo V hasta el año 751, cuando el último rey merovingio Childerico III fue destituido por Pipino el Breve, de la dinastía carolingia.[1]​Aparecen por primera vez como «Reyes de los Francos» en el ejército romano del norte de la Galia. Para el año 509 ya habían unido a todos los francos y romanos del norte de la Galia bajo su dominio. Conquistaron la mayor parte de la Galia, derrotando a los visigodos (507) y a los burgundios (534), y también extendieron su dominio a Recia (537). En Germania, los alamanes, los bávaros y los sajones aceptaron su señorío. El reino merovingio fue el mayor y más poderoso de los estados de Europa occidental tras la disolución del imperio de Teodorico el Grande.

El nombre dinástico, en latín medieval Merovingi o Merohingii («hijos de Meroveo»), deriva de una forma fráncica no atestiguada, cercana a la atestiguada en inglés antiguo Merewīowing, siendo la -ing final un típico sufijo patronímico germánico. El nombre deriva del rey Meroveo, un jefe militar franco. Este era el fundador de la dinastía y también le dio su nombre,[2]​y le rodean muchas leyendas. A diferencia de las genealogías reales anglosajonas, los merovingios nunca reivindicaron su ascendencia de un dios, ni hay pruebas de que se les considerara reyes sagrados.

La larga cabellera de los merovingios los distinguía entre los francos, que solían llevar el pelo muy corto. Los contemporáneos se referían a veces a ellos como los «reyes de pelo largo» (reges criniti en latín). Un merovingio con el pelo cortado no podía gobernar, y un rival podía ser apartado de la sucesión al ser tonsurado y enviado a un monasterio. Los merovingios también utilizaban una estirpe de nombres distinta. Uno de sus nombres, Clovis (Clodoveo), evolucionó hasta convertirse en Luis y siguió siendo común entre la realeza francesa hasta el siglo XIX.

El primer representante histórico de la dinastía merovingia, Childerico I (muerto en 481), hijo de Meroveo, dominó la antigua provincia romana de Bélgica Segunda que comprendía los territorios de Ciuitas Remorum, Ciuitas Suessionum, Ciuitas Veromanduorum, Ciuitas Atrebatium, Ciuitas Silvanectum, Ciuitas Bellovacorum, Ciuitas Ambianensium, también conocida como Ambianorum, Ciuitas Morinorum, Ciuitas Camaracensium, antigua C. Nerviorum, Ciuitas Catalaunorum y Ciuitas Bononensium. Su hijo Clodoveo I (muerto en 511) se convirtió al cristianismo, unió a los francos y conquistó la mayor parte de la Galia. Los merovingios trataron su reino como único pero divisible. Los cuatro hijos de Clodoveo se repartieron el reino entre ellos y éste permaneció dividido—con la excepción de cuatro breves periodos (558-561, 613-623, 629-634, 673-675)—hasta el año 679. Después, sólo se dividió una vez más (717-718). Las principales divisiones del reino fueron Austrasia, Neustria, Borgoña y Aquitania.


Bautizo de Clodoveo I fundador de la dinastía merovingia.
Los reinos francos en 511