Mesopotamia


Mesopotamia es el nombre por el cual se conoce a la zona del Oriente Próximo ubicada entre los ríos Tigris y Éufrates, si bien se extiende a las zonas fértiles contiguas a la franja entre ambos ríos, y que coincide aproximadamente con las áreas no desérticas del actual Irak y la zona limítrofe del norte y este de Siria.

El término alude principalmente a esta zona en la Edad Antigua que se dividía en Asiria (al norte) y Babilonia (al sur). Babilonia (también conocida como Caldea), a su vez, se dividía en Acadia (parte alta) y Caldea (parte baja).[1]​ Sus gobernantes eran llamados patesi.

Los nombres de ciudades como Ur o Nippur, de héroes legendarios como Gilgameš, del Código Hammurabi, de los asombrosos edificios conocidos como zigurats, provienen de la Mesopotamia Antigua. Y episodios mencionados en la Biblia o en la Torá, como los del diluvio universal o la leyenda de la Torre de Babel, aluden a hechos ocurridos en esta zona.

La historia de Mesopotamia está dividida en cinco etapas: periodo sumerio, Imperio acadio, Imperio babilónico, Imperio asirio e Imperio neobabilónico.

El sistema social estaba ligado a la economía, por lo que no había castas ni estratificación, solo diferenciación en las posiciones económicas.

La economía de Mesopotamia se basaba en la agricultura y la división de tierras de la siguiente forma:


Mapa que muestra la extensión de Mesopotamia. Se muestran Washukanni, Nínive, Hatra, Assur, Nuzi, Palmira, Mari, Sippar, Babilonia, Kish, Nippur, Isin, Lagash, Uruk, Alejandría de Susiana y Ur, de norte a sur.
Una vista satelital moderna de Mesopotamia (octubre de 2020).
Mapa que muestra el sistema fluvial Tigris-Éufrates, que rodea Mesopotamia.
Mundo conocido de las culturas mesopotámicas, babilónicas y asirias a partir de fuentes documentales.
Localización aproximada de las culturas Hassuna-Samarra y Halaf durante el "período 6".
Situación de las principales ciudades sumerias y alcance de esta cultura durante el período dinástico arcaico.
Mapa de la extensión del Imperio acadio con las conquistas de Sargón y las principales revueltas posteriores. Los 150 años de dominio acadio dejarán un profundo recuerdo en la mentalidad mesopotámica, que, en los siglos posteriores, será la cuna de grandes imperios sucesivos, para cuyos monarcas, Sargón y su nieto, Naram-Sim, se convertirán en los modelos arquetípicos de emperador. Sobre el primero se proyectarán las virtudes a seguir, convirtiéndole en mito; sobre el segundo, el anti-modelo del Imperio agotado en sofocar rebeliones.[10]
Mapa del Imperio paleobabilónico tras las conquistas de Hammurabi, hacia 1750 a. C. Los nómadas casitas, tal vez originarios del sureste de Irán, ya se habían establecido en los montes Zagros, en el límite oriental del Imperio. No tardarían en avanzar sobre él.
Himno a Iddin-Dagan, rey de Larsa. Inscripciones cuneiformes en arcilla en sumerio. Hacia 1950 a. C.
El alivio de Burney, primera dinastía babilónica, alrededor de 1800 a. C.
Estatuilla de la diosa desnuda de pie, siglo I a. C. - siglo I d. C.
Alabastro con ojos de concha, adorador masculino de Eshnunna, 2750–2600 a. C.
El mercado matrimonial babilónico del pintor del siglo XIX Edwin Long
Regiones productoras de metales utilizados en Mesopotamia. Mesopotamia carecía de yacimientos de metales propios, por lo que podía haberse visto en desventaja frente a las vecinas regiones montañosas; no fue así, ya que en esas zonas el desarrolló político era muy inferior al mesopotámico, y no se creó ningún Estado poderoso a expensas de esta riqueza. A la larga, fueron los habitantes de Mesopotamia los que, mediante el comercio, controlaron este bien.[20]
Fragmento de la estela de los buitres que muestra guerreros marchando, período dinástico temprano III, 2600–2350 a. C.
Una de las dos figuras del carnero en un matorral encontradas en el cementerio real de Ur, 2600–2400 a. C.