Sufragio femenino


El sufragio femenino o voto femenino hace referencia al derecho a votar y ser elegidas para desempeñar cargos públicos ejercido por las mujeres, así como a la lucha histórica sufragista por su reconocimiento como derecho político y constitucional, conocido también como sufragismo. Constituye un elemento esencial del sufragio universal y la democracia.[1]

Aun teniendo en cuenta que en muchas culturas las mujeres contaban con derechos políticos o habían luchado por su reconocimiento con anterioridad,[2][3][4]​ la historiografía occidental suele considerarse que el momento inicial del movimiento sufragista contemporáneo se sitúa en 1848, en Estados Unidos, con la Declaración de Sentimientos de Seneca Falls y, pese a que durante el siglo XX la mayoría de los países del mundo han reconocido el derecho de las mujeres a votar y ser votadas, aún hay países que no lo reconocen.

La legislación internacional reconoció el sufragio femenino a través de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En 1948, las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos,[5]​ cuyo artículo 21 declara:

La Convención sobre los derechos políticos de la mujer[6]​ (Convention on the Political Rights of Women) fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la resolución 640 (VII), de 20 de diciembre de 1952 y entró en vigencia el 7 de julio de 1954, basándose en el Artículo 21 de la Declaración de Derechos Humanos, y explicitando el derecho de las mujeres al voto y su acceso a cargos públicos. En su Artículo I, la convención dispone:

El momento fundacional del Sufragismo se sitúa históricamente en 1848 con la Declaración de Sentimientos de Seneca Falls[7]

El movimiento internacional por la reivindicación del derecho al sufragio femenino es alentado y desarrollado por las mujeres sufragistas. Es un movimiento reformista social, económico y político que promovía la extensión del sufragio (el derecho a votar) a las mujeres, abogando inicialmente por el «sufragio igual» (abolición de la diferencia de capacidad de votación por género) en lugar del actual «sufragio universal» (abolición de la discriminación debida principalmente a la raza), ya que este último, en los comienzos de la reivindicación del sufragio femenino fue considerado demasiado revolucionario.[8][9]


Sufragistas —Suffragists— en manifestación en Nueva York, 1915.
Manifestación de sufragistas en la ciudad de Nueva York, 1913.
Mapa sobre la aprobación del sufragio femenino por año en Europa y países aledaños.
Primeras electoras en Río Grande del Norte, Brasil, 1928.
"Votos para las Mujeres". Banderín de la colección del Museo de los Niños de Indianápolis
Estampilla de 1970 celebrando el 50º aniversario del voto femenino en los Estados Unidos
Manifestación de mujeres en Buenos Aires frente al Congreso Nacional por la ley de Voto Femenino, 1948.
Eva Perón emitiendo su voto.
Referéndum autonómico del 5 de noviembre de 1933 en Éibar, primera vez que la mujer puede votar, en el resto de España lo hicieron en las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933. Foto realizada por Indalecio Ojanguren.
Figura Femenina, escultura que rinde homenaje al reconocimiento del sufragio femenino en España, en Albacete.
Clara Campoamor, diputada y principal impulsora del reconocimiento del sufragio femenino durante la Segunda República española.
Una caricatura británica especulando porque las suffragettes se rehusaban a comer en prisión.
Mapa incluido en el librillo "Planisferio indicando la posición actual de los derechos políticos de la mujer en el mundo" de 1929, en el que Paulina Luisi detalla la situación del derecho a voto femenino en distintos países del mundo.
Antisufragistas en Estados Unidos.