Musa


En la mitología griega, las musas (en griego antiguo μοῦσαι «mousai») son, según los escritores más antiguos, las divinidades inspiradoras de las artes: cada una de ellas está relacionada con ramas artísticas y del conocimiento. Son hijas de Zeus y de Mnemósine, compañeras del séquito de Apolo, dios olímpico de la música y patrón de las bellas artes, quien tuvo romances con cada una de ellas, dejando descendientes. Bajaban a la tierra a susurrar ideas e inspirar a aquellos mortales que las invocaran. En la época más arcaica eran las ninfas inspiradoras de las fuentes, en las cuales eran adoradas. Finalmente, alrededor de los siglos VIII-VII a. C.[1]​ prevaleció en todo el territorio de la Hélade la adoración de las nueve Musas, que son Calíope, Clío, Erato, Euterpe, Melpómene, Polimnia, Talía, Terpsícore y Urania. El culto a las musas era originalmente de Tracia y Beocia, y fueron de vital importancia para el desarrollo artístico en la Antigua Grecia. Los poetas eran sinceros en su invocación a las Musas y realmente se creían inspirados por ellas, pero con la imposición del cristianismo en la Edad Media, la adoración de las musas y de todas las deidades tuvieron que ser abandonadas por la pena de muerte o el destierro. Aunque se siguió con el culto a estas.

Hesíodo[1]​ es el primero que da los nombres de las nueve, que a partir de entonces pasaron a ser reconocidos. Plutarco afirma que en algunos lugares las nueve eran llamadas por el nombre común de Mneiae, ‘recuerdos’.

Homero nombra unas veces a una Musa (singular) y otras a unas Musas (plural), pero solo una vez[2]​ dice que eran nueve. Sin embargo, no menciona ninguno de sus nombres.

En el siglo IV d. C., previo a la Edad Media, tras el ascenso al poder del cristianismo, se dictó el Edicto de Tesalónica, donde toda actividad y culto originario (pagano) quedó prohibido, por orden de los emperadores romanos (cristianos), la adoración de la musas, como de todas las deidades, fueron proscriptas por más de mil años. En una época muy tardía se volvió a considerar a las musas (que se redujo a siete), asociándolas con las llamadas artes mayores, incluyendo a la historia.

La genealogía de las Musas no es la misma en todas las fuentes. La noción más común es que eran hijas de Zeus, rey de los olímpicos, y Mnemósine, diosa de la memoria, y que nacieron en Pieria (Tracia), al pie del monte Olimpo, por lo que a veces se les llamaba Piérides, pero algunos autores como Alcmán, Mimnermo y Praxila las consideraban más primordiales, hijas de Urano y Gea. Pausanias explica que había dos generaciones de Musas, siendo las primeras y más antiguas hijas de Urano y Gea y las segundas de Zeus y Mnemósine.

Se considera a Eufeme nodriza de las Musas y al pie del monte Helicón su estatua aparecía junto a la de Lino.


Apolo y las Nueve Musas, John Singer Sargent, 1921.
Apolo y las Musas, (Neue Pinakothek, Múnich)
Apolo y las Musas (Museo Borgogna)
Apolo y las Nueve Musas (G, Moreau)
Fresco intitulado Apolo. dios de la luz, elocuencia, poesía, y la bellas artes, con Urania, musa de la astronomía (Museo de Arte de Cleveland)
Atenea junto a las musas, de Frans Floris (c. 1560).
El Valle de las Musas visto desde el monte Helicón.
Templo de las Musas, Instituto Neo pitagórico (Curitiba, Brasil)