Mutualidad


Una mutualidad (también, mutua o mutual) es una entidad sin ánimo de lucro constituida bajo los principios de la solidaridad y la ayuda mutua en las que unas personas se unen voluntariamente para tener acceso a unos servicios basados en la confianza y la reciprocidad. Los socios de la mutualidad, llamados mutualistas, contribuyen a la financiación de la institución con una cuota periódica. Con el capital acumulado a través de las cuotas de los mutualistas, la institución brinda sus servicios a aquellos socios que los necesiten.

Algunos ejemplos de servicios ofrecidos hoy comúnmente por mutualidades son los seguros con las mutuas de seguros, la previsión de enfermedades y planes de jubilación a través de las mutualidades de previsión social, o las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales (entidades que cubren los accidentes laborales y colaboradoras de la gestión de la Seguridad Social).

Se cuentan como antecedentes de las mutualidades las sunedrias y hetedrias griegas y las asociaciones de ahorro y guildas medievales.

Sin embargo el origen de las mutualidades modernas y la historia de cómo se extendieron finalmente por todo el mundo se expone a continuación:

Las mutualistas están emparentadas con el cooperativismo y con las actuales entidades de microcrédito y de banca ética. La aparición de la seguridad social estatal hizo temer por el futuro de las mutualidades, pero éstas finalmente han conseguido complementar y ampliar a aquella.[1]

En España, los antecedentes de las mutualidades se encuentran en las sociedades de socorros mutuos que surgieron a principios del siglo XIX como transformación de las cofradías y hermandades del Antiguo Régimen.[2]​ Se extendieron durante todo el siglo impulsadas inicialmente por los trabajadores integrantes de las diferentes industrias, que no contaban con ningún seguro de enfermedad o accidente, y más adelante por los sindicatos, las sociedades católicas, y las empresas extractivas y otras grandes empresas surgidas tras la Segunda Revolución Industrial. La mayoría estaban especializadas en el seguro de enfermedad (que podían incluir pensiones y/o asistencia médico-farmacéutica y maternidad) y se concentraban en las zonas industriales, principalmente en Cataluña. Este modelo de sociedades de socorros mutuos pervivió en España hasta la aprobación del seguro obligatorio de enfermedad en 1942. [3]