Néctar (botánica)


El néctar, del latín nectar, y este del griego νέκταρ «néktar»[1]​ (en la mitología griega era la bebida de los dioses), es una solución acuosa más o menos concentrada de azúcares, aminoácidos, iones minerales y aceites esenciales.
El néctar tiene una función muy importante en la ecología de las plantas. Se produce en las flores para atraer a los animales que realizan la polinización (transporte involuntario de polen de unas flores a otras de la misma o distinta planta) y en otras partes de la planta. Sus compuestos sirven como indicadores para los animales mutualistas, como forma de protección ante los explotadores; como ladrones de néctar, microorganismos infestadores y los polinizadores.[2]

El néctar se produce en glándulas diferenciadas en la base de los estambres o de los pétalos, llamadas nectarios, depositándose en muchos casos en bolsas o espolones de la base de la corola. Esa localización obliga a los agentes polinizadores a rozarse primero con los estambres, donde se cargan de polen, y luego con los estigmas de segundas flores, donde algunos granos pueden quedar depositados.

El néctar floral es el alimento de diferentes especies animales, como los colibríes, las mariposas diurnas y nocturnas, las abejas, moscas, etc, y la materia prima más importante para la producción de miel de la abeja melífera y de otras especies de himenópteros sociales.

El néctar existía antes de que hubiera flores; según las circunstancias la planta necesita expeler algo de su savia. Cuando las hojas están creciendo rápidamente necesitan mayor cantidad de savia que cuando llegan a la madurez. Muchas plantas tienen glándulas nectaríferas, o productoras de néctar, en sus partes vegetativas (es decir, en partes no reproductivas). Se designan como nectarios extraflorales. Es posible que los nectarios florales hayan evolucionado a partir de estas glándulas de eliminación de exceso de savia para proveer una atracción a los polinizadores. Se ha demostrado que, en algunos casos, la función de nectarios extraflorales es atraer las hormigas, cuya presencia en las hojas aleja a los parásitos. No solo disuaden a las mariposas de poner allí sus huevos, sino que a menudo consiguen apartar también a los herbívoros de cierto tamaño.

Se puede fabricar una preparación que se asemeja al néctar para atraer animales nectarívoros o también para alimentar colmenas en tiempos de escasez. Una receta muy sencilla se puede preparar con 2 partes azúcar refinado de caña y 1 de agua caliente bien mezcladas. Hay otras recetas pero se debe tener cuidado porque algunas sustancias, por ejemplo el azúcar moreno, pueden crear problemas a un sistema digestivo tan especializado.


Nectarios florales de camelia.
Una Vanessa kershawi se alimenta del néctar de una flor.
Nectarios extraflorales en el envés de las hojas del laurel cerezo (Prunus laurocerasus).