Cultura olmeca


La cultura olmeca fue una civilización que se desarrolló durante el periodo preclásico de Mesoamérica. Aunque se han encontrado vestigios de su presencia en amplias zonas de Mesoamérica, se considera que el área cultural olmeca —zona metropolitana— abarca la parte sureste del estado de Veracruz y el oeste de Tabasco. En ese sentido, es necesario hacer la aclaración de que el etnónimo olmeca les fue impuesto por los arqueólogos del siglo XX, y no debe ser confundido con el de los olmeca-xicalancas, que fueron un grupo que floreció en el epiclásico en sitios del centro de México, como Cacaxtla.

Durante mucho tiempo se consideró que la olmeca era la cultura madre de todas de la civilización mesoamericana.[1]​ Sin embargo, no está claro el proceso que dio origen al estilo artístico identificado con esta sociedad, ni hasta qué punto los rasgos culturales que se revelan en la evidencia arqueológica son creación de los olmecas del área nuclear. Se sabe, por ejemplo, que algunos de los atributos propiamente olmecas pudiesen haber aparecido, primero en Chiapas o en los Valles Centrales de Oaxaca. Entre otras dudas que están pendientes de respuesta definitiva, está la cuestión de los numerosos sitios asociados a esta cultura en la Depresión del Balsas (centro de Guerrero).

Sea cual haya sido el origen de la cultura olmeca, la red de intercambios comerciales entre distintas zonas de Mesoamérica contribuyó a la difusión de muchos elementos culturales que son identificados con la cultura olmeca, incluidos el culto a las montañas y a las cuevas; el culto a la Serpiente Emplumada, como deidad asociada a la agricultura, el simbolismo religioso del jade, e incluso, el propio estilo artístico, que fue reelaborado intensamente en los siglos posteriores a la declinación de los principales centros de estos tiempos.

Los olmecas crearon sistemas políticos centralizados y respaldados por la religión y el poder hereditario que no tenían paralelo en otros pueblos. La sociedad olmeca llegó a desarrollar una organización social estratificada compuesta por: los gobernantes divinos, la aristocracia y la gente común. La existencia de una genealogía aportó los principios de exclusión social y jerarquización de linajes con el fin de legitimar a los gobernantes y distinguir a la elite de los demás. El poder de los gobernantes se fortaleció mediante los conceptos, las creencias y las prácticas religiosas y se afianzó por conducto de su acceso privilegiado a bienes de primera necesidad, santuarios y de importación. Se trata de una de las sociedades más destacadas y antiguas de Mesoamérica, se especula que establecieron una política que se caracterizó por su acoplamiento con lo religioso, por tal motivo se le considera como una civilización teocrática. De hecho, debido a su gran antigüedad, se desconoce la identidad étnica de sus integrantes.


Yacimientos arqueológicos en el área nuclear olmeca.
Cabeza colosal 6 de San Lorenzo, en el Museo Nacional de Antropología.
Pirámide principal de La Venta, la pirámide más antigua de Mesoamérica.
Altar 5 en el Parque-Museo La Venta.
Mosaico de jade, representación un mascarón del jaguar.
Cabeza colosal olmeca 1, ahora expuesta en el Parque-Museo La Venta.
Los «Gemelos» de El Azuzul en el Museo de Antropología de Xalapa,