Orden de Carlos III


La Real y Distinguida Orden Española de Carlos III (anteriormente Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III) fue establecida por el rey de España Carlos III, mediante real cédula de 19 de septiembre de 1771 con el lema latino Virtuti et merito, con la finalidad de condecorar a aquellas personas que se hubiesen destacado especialmente por sus buenas acciones en beneficio de España y la Corona. Desde su creación, es la más distinguida condecoración civil que puede ser otorgada en España. Aunque desde su creación se encuentra dentro de la categoría de las órdenes militares, concretamente es una orden de caballería,[1]​ formalmente se convirtió en orden civil en 1847.

Tanto la Orden como las condecoraciones que se otorgan están reguladas en un real decreto de 2002,[2]​ donde se fija como objetivo «recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la Nación» y por una Orden de 8 de mayo de 2000.[3]

Aunque la Real Cédula de creación es de septiembre de 1771, Carlos III no hizo públicas las disposiciones que habrían de regular la distinción hasta el 24 de octubre[4]​ La razón para ello estuvo en el origen de la Orden. El futuro rey y príncipe de Asturias, Carlos, llevaba cinco años de matrimonio sin hijos, por lo que al nacer el primer infante quiso su abuelo, Carlos III, dejar constancia de su gratitud a Dios —al que afirmaba haber rezado en espera de la continuidad de la dinastía— y, en especial, a la Virgen María en su advocación de Inmaculada Concepción y de quien se declaraba el rey profundamente devoto. Así, en la fecha señalada, cuando la nuera del rey había podido asistir al primer oficio religioso con el niño en brazos, quiso el rey promulgar las normas de concesión, nombrándose a sí mismo Gran Maestre de la Orden y fijando en sus herederos, siempre que ostentasen el título de Rey de España, el mismo tratamiento y cargo. Aunque el infante y varios hermanos murieron poco después, Carlos III mantuvo su compromiso, si bien el número de Cruces otorgadas fue muy reducido por el pesar del monarca.


Carlos III con el hábito de su Orden (Palacio Real de Aranjuez).
Representación de la Inmaculada Concepción, por Murillo, en la que los colores dominantes —azul y blanco— de la vestimenta de la Virgen María fueron los que se establecieron desde el inicio para configurar las distinciones de la Orden de Carlos III.
El rey Fernando VII ataviado con el atuendo de Gran Maestre de la Orden, por Vicente López Portaña.
Collar de la Orden.
Detalle del cuadro La familia de Carlos IV, de Francisco de Goya, donde se aprecia al monarca con la venera, acompañada de la banda azul y blanca, símbolos del gran maestre de la Orden.
Banda de Caballero con la Gran Cruz de la Orden.
Cruz de la Encomienda de Número de la Orden de Carlos III.
Encomienda de la Orden.
Estuche de la Gran cruz.
Antiguas armas reales de España embellecidas con el manto y el collar de la Orden.