Pablo VI


Pablo VI o Paulo VI (en latín, Paulus PP. VI),[2]​ de nombre secular Giovanni Battista Enrico Antonio Maria Montini (Concesio, 26 de septiembre de 1897-Castel Gandolfo, 6 de agosto de 1978), fue el 262.° papa de la Iglesia católica y soberano de la Ciudad del Vaticano desde el 21 de junio de 1963 hasta su muerte en 1978.

Sucediendo a Juan XXIII, decidió continuar con el Concilio Vaticano II, gran obra del pontífice anterior. Asimismo, fomentó las relaciones ecuménicas con las iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes, dando lugar a muchas reuniones y acuerdos históricos.

Entre 1922 y 1954 trabajó en la secretaría de Estado de la Santa Sede. Durante su estadía allí, Montini junto a Domenico Tardini fueron considerados como los más cercanos e influyentes colaboradores de Pío XII, quien en 1954 lo nombró arzobispo de Milán, la diócesis más grande de Italia, por lo que se convertía automáticamente en secretario de la Conferencia Episcopal Italiana. Allí fue conocido pronto como el «arzobispo de los pobres», por su amistad con los trabajadores de las fábricas a los que visitaba.[3][4]​ Juan XXIII lo elevó al cardenalato en 1958, y después de la muerte de Juan XXIII, Montini fue considerado uno de los más probables sucesores.[5]

Tomó el nombre de Pablo para indicar su misión renovadora en todo el mundo de la difusión del mensaje de Cristo. Reabrió el Concilio Vaticano II, dándole prioridad y dirección. Después de que el Concilio hubiera finalizado su labor, Pablo VI se hizo cargo de la interpretación y aplicación de sus mandatos, a menudo caminando por una delgada línea entre las expectativas contrapuestas de los distintos grupos dentro de la Iglesia católica. La magnitud y la profundidad de las reformas afectaron a todas las áreas de la Iglesia, superando durante su pontificado las políticas similares de reforma de sus predecesores y sucesores.

Pablo VI fue un gran devoto mariano, por lo que constantemente habló en congresos marianos y reuniones mariológicas, visitó varios santuarios y publicó tres encíclicas marianas. Citando las enseñanzas de Ambrosio de Milán, nombró a María como la Madre de la Iglesia durante el Concilio Vaticano II. Pablo VI buscó el diálogo con el mundo, con otras religiones y no creyentes. Se vio como un humilde servidor de la humanidad y exigió cambios significativos de los acaudalados de Estados Unidos y Europa a favor de los pobres en el Tercer Mundo.[6]

Sus posiciones sobre el control de la natalidad (véase Humanae vitae) y otros temas fueron controvertidos en Europa Occidental y América del Norte, pero fueron aplaudidos en Europa Oriental y América Latina. Durante su pontificado se llevaron a cabo muchos cambios en el mundo, revueltas estudiantiles, la guerra de Vietnam y otros trastornos mundiales. Pablo VI trató de entenderlos a todos, pero al mismo tiempo, de defender el «depósito de la fe», que se le había confiado.


Montini en 1920.
Pío XII fotografiado junto a Montini durante su servicio en la Secretaría de Estado
Montini, como arzobispo de Milán.
Primera aparición de Pablo VI, luego de su elección.
Pablo VI durante el Concilio Vaticano II, fotografiado por Lothar Wolleh.
Apertura de la segunda sesión del Concilio Vaticano II.
Siguiendo a su primer predecesor, Ambrosio de Milán, Pablo VI declaró a María como madre de la Iglesia.[57]
Mapa de los viajes de Pablo VI.
Estatua conmemorativa de la reunión entre Pablo VI y Atenágoras I en Jerusalén.
Pablo VI durante su visita al Santuario de Fátima en 1967.
Pablo VI en una reunión con el arzobispo de San Salvador, Óscar Romero. La foto fue tomada seis semanas antes del fallecimiento del papa (junio de 1978).
Pablo VI junto a Albino Luciani, patriarca de Venecia y sucesor a su muerte.
Fotografía de Aldo Moro durante su cautiverio.
Funeral del Papa Pablo VI en la Basílica de San Pedro, en agosto de 1978.
La Primera Dama, Rosalynn Carter junto a cardenales estadounidenses en delegación oficial para las exequias de Pablo VI.
Canonización de Pablo VI en la Plaza de San Pedro, 14 de octubre de 2018.
Tumba de Pablo VI en las grutas vaticanas.
Tiara papal de Pablo VI, última en ser usada, y actualmente exhibida en la Basílica del Santuario Nacional de la Inmaculada Concepción, Washington.