Paleolítico superior


El Paleolítico superior es el tercero y último de los periodos en que está dividido el Paleolítico, la etapa inicial de la Edad de Piedra. Está caracterizado por la preponderancia de las industrias líticas englobadas en el modo técnico 4 y clasificadas en distintas cronoculturas: Châtelperroniense, Auriñaciense, Gravetiense, Solutrense y Magdaleniense, según los yacimientos epónimos de Francia donde fueron identificadas. Se extiende aproximadamente entre los años 40-30 000 antes del presente (AP) y el 12-10 000 AP.

El Paleolítico superior coincide con la segunda mitad del último periodo glacial, de clima muy frío aunque con intervalos algo más templados (los interestadiales). También se caracterizó porque las especies humanas de anteriores periodos, como Homo erectus, el homínido de Denísova, Homo neanderthalensis u Homo floresiensis, fueron sustituidas en todo el mundo por el Homo sapiens, que quedó como el único superviviente de la subtribu Hominina.

La caracterización inicial del Paleolítico superior se basó en la aparición en el registro arqueológico de una nueva tecnología lítica conocida como modo técnico 4, que fue encontrada básicamente en Europa.[1]​ Por ello, su cronología se relacionó con la llegada y expansión del H. sapiens por el continente europeo y sus regiones aledañas. Las investigaciones posteriores han relativizado y ampliado esta visión, demostrando que algunas de las novedades culturales que se dieron en Europa a partir del 40 000 AP ya se habían producido en África con anterioridad: el arte, la talla lítica laminar, una industria ósea muy específica y nuevas herramientas y estrategias de caza. Las primeras manifestaciones simbólico-artísticas se han hallado en Sudáfrica y se datarían en unos 75 000 años, mientras que en la República Democrática del Congo se identificaron instrumentos óseos de unos 90-75 000 años. Los restos más antiguos conocidos del H. sapiens arcaico tienen una antigüedad de 150 000 y de 170 000 años y corresponden respectivamente a Sudáfrica y Etiopía. Asimismo, los estudios del genoma mitocondrial señalan nuestro origen en África entre tales fechas y los 200 000 años AP.[2]​ Las transformaciones que dieron lugar a nuestra especie debieron producirse en una pequeña parte de la población africana, en unos 10 o 15 000 individuos, a partir de los cuales se generaron todos los grupos humanos modernos. Así lo demostraría la poca variabilidad genética existente entre las personas actuales.[3]


Mapamundi de las migraciones de Homo sapiens, con el polo norte como centro. Los patrones de migración están basados en estudios del ADN mitocondrial (matrilinear). Los números representan miles de años. África es el punto de partida, leyéndose desde la parte superior izquierda hasta América del Sur en el extremo derecho.
Manos en negativo de la cueva de Gargas, Altos Pirineos, Francia.
Placa paleolítica grabada sobre hueso hallada en la gruta Sous-Grand-Lac, Dordoña, Francia.
Reconstrucción de una vivienda del Paleolítico superior.