Papiro


Papiro (del latín papyrus, y este del griego πάπυρος) es el nombre que recibe el soporte de escritura elaborado a partir de Cyperus papyrus, una hierba palustre acuática de la familia de las ciperáceas muy común en el río Nilo en Egipto y en algunos lugares de la cuenca mediterránea. Además de material de escritura, los antiguos egipcios empleaban el papiro en la construcción de otros artefactos, como barcos de juncos, esteras, cuerdas, sandalias, y canastas.[1]

La palabra papiro proviene del término griego πάπυρος papiros, que en latín es papyrus (el plural es papyri), utilizado por los egipcios antiguamente.[2]​ Está tomada del antiguo término egipcio, que significa 'flor del rey', pues su elaboración era monopolio real. También es el origen de la palabra papel.

El papiro se fabricó por primera vez en Egipto ya en el cuarto milenio antes de Cristo.[3][4][5]​ La evidencia arqueológica más antigua de papiro fue excavada en 2012 y 2013 en Wadi al-Jarf, un puerto del antiguo Egipto ubicado en la costa del Mar Rojo. Estos documentos, el Diario de Merer, datan de c. 2560-2550 a. C. (final del reinado de Khufu).[4]​ Los rollos de papiro describen los últimos años de construcción de la Gran Pirámide de Guiza.[6]​ En los primeros siglos antes y después de Cristo, los rollos de papiro ganaron un rival como superficie de escritura en forma de pergamino, que se preparaba con pieles de animales.[7]​ Se doblaron hojas de pergamino para formar cuadernos a partir de los cuales se formaron códices en forma de libro. Los escritores cristianos primitivos pronto adoptaron la forma de códice, y en el mundo grecorromano, se hizo común cortar hojas de rollos de papiro para formar códices.

Los códices fueron una mejora con respecto al rollo de papiro, ya que el papiro no era lo suficientemente flexible como para doblarse sin agrietarse y se requería un rollo largo, para crear textos de gran volumen. El papiro tenía la ventaja de ser relativamente barato y fácil de producir, pero era frágil y susceptible tanto a la humedad como a la sequedad excesiva. A menos que el papiro fuera de perfecta calidad, la superficie de escritura era irregular y la gama de medios que se podían utilizar también era limitada.


Una sección del Libro de los Muertos egipcio escrito en papiro
Fresco de retrato romano de un joven con un papiro de pergamino, de Herculano, siglo I d. C.
Corte de un tallo de papiro
Papiro con textos jeroglíficos.
Detalle de láminas de papiro dispuestas horizontal y verticalmente.
Sandalias elaboradas con papiro ca. 1569 - 1081 a. C.
Estuches cilíndricos de metal utilizados para conservar rollos de papiro. Museo del Louvre.