Península de La Guajira


La península de La Guajira (en wayunaiki: Hikükariby) es la península más septentrional de Suramérica, situada entre el extremo nororiental de Colombia y el extremo noroccidental de Venezuela. Tiene una superficie cercana a los 25 000 km² extendiéndose desde la bahía de Manaure, en el mar Caribe, hasta la ensenada de El Calabozo, en el golfo de Venezuela. Políticamente su mayor parte pertenece al departamento colombiano de La Guajira y una estrecha banda costera al sureste pertenece al estado venezolano de Zulia (Municipio Guajira).

Hasta finales del siglo XIX estuvo en disputa entre Venezuela y Colombia,[1]​ disputa finalizada con el Laudo Arbitral Español de 1891 cuando gran parte de esta fue declarada como perteneciente a Colombia, ratificando dicho laudo el tratado limítrofe de 1941.

Por su ubicación recibe el influjo desecante de los vientos Alisios del hemisferio norte y conforma, junto con la costa noroccidental de Venezuela y las Antillas el cinturón árido pericaribeño; al chocar contra la costa los Alisios causan una surgencia de las aguas litorales profundas que hace más productivo el mar a lo largo de la costa occidental de La Guajira; la barrera que ejerce el flanco nordeste de la Sierra Nevada de Santa Marta, genera lluvias abundantes en el piedemonte. Como consecuencia de estos fenómenos, el clima y la vegetación de la península son muy variados: desde las selvas hiperhúmedas a altitudes intermedias en el piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta, con precipitaciones superiores a los 3.000 mm anuales, hasta los matorrales semidesérticos costeros del nordeste, en donde las lluvias no superan los 300 mm por año.

En medio de la planicie árida del nordeste se levanta Macuira, una pequeña serranía de aproximadamente 900 metros de altura que atrapa la escasa humedad de los Alisios, tornándolos más secos y dando origen a un extenso bosque de niebla, 250 km cuadrados del cual están protegidos como parque nacional natural Macuira.

Los bosques húmedos, tanto de Macuira como de la Sierra Nevada de Santa Marta, más aquellos desarrollados en la planicie aluvial del río Ranchería que nace en esta última y desemboca en Riohacha, contrastan con el paisaje árido, de vegetación xérica, espinosa, de lento crecimiento que predomina en la mayoría de la península.

Ésta disectada por innumerables arroyos torrenciales, efímeros, muchos de los cuales poseen depósitos de agua, naturales o mejorados, denominados jagüeyes, utilizados para consumo doméstico y abrevar ganados; la mayor humedad permite que en su periferia prosperen parches de vegetación más exuberante, algo semejante a lo que ocurre en los wadis africanos del Magreb, Sahel y Sahara y en los del Asia menor, aunque este término no se emplea en Sudamérica.


Fotografía tomada por la NASA de la Península de la Guajira y del Golfo de Venezuela.