Perdón


De acuerdo con la Real Academia Española, las palabras perdón y perdonar provienen del prefijo latino per y del verbo latino donāre, que significan, respectivamente, "pasar, cruzar, adelante, pasar por encima de" y "donar, donación, regalo, obsequio, dar (si procede de la palabra donum), y "hasta que se cumpla el tiempo (estipulado)" (si procede de la palabra donec), lo cual implica la idea de una condonación, remisión, cese de una falta, ofensa, demanda, castigo, indignación o ira, eximiendo al culpable de una obligación, discrepancia o error.[1]

Aunque el ofendido es teóricamente libre de perdonar o no, y el perdón es por tanto en teoría un acto graciable que no puede ser exigido, de hecho aumentan para el ofensor las posibilidades de ser perdonado:

- cuando el ofendido considera el acto de perdonar como una obligación moral o religiosa.[cita requerida]

En la Torá, el perdón es un mandamiento divino, una Mitzvá que prohíbe la venganza y guardar resentimiento o rencor.[2]​ En el judaísmo, es d's quien puede perdonar (no un cura o rabino) a la persona que esté sinceramente arrepentida y que está dispuesta a reparar el daño o la ofensa cometida a otro.[3]​ El perdón para el judaísmo consta de tres niveles: selijá (decisión de acabar con el dolor), mejilá (arrancar el dolor y dejar de culpar a otros) y kapará (reemplazar la negatividad por amor).[4]


Perdona y serás perdonado, reconciliación de Jacob y Esaú en Génesis 33, ilustración de una tarjeta bíblica publicada por Julius Schnorr von Carolsfeld.
Rembrandt – “El Regreso del Hijo pródigo"
El Emperador romano Marco Aurelio mostrando clemencia ante las tribus vencidas, Museo Capitolino, Roma