Política sanitaria


La política sanitaria es la forma de gobierno mediante la cual se rige la sociedad, se regula, para la búsqueda del bien común en relación con la salud de los ciudadanos.

La política pública sanitaria no sólo se ocupa de la justicia distributiva, sino que también trata de maximizar la salud de toda la población. Por ello, se distinguen dos objetivos en la política sanitaria que deben ser ponderados:

Se trata de racionalizar para aumentar la calidad de vida y la eficiencia, teniendo como referentes fundamentales a la equidad y la ética, en el marco del contrato social de los profesionales, los gestores y los políticos sanitarios.[1]

Las decisiones políticas pueden cambiar el panorama social y la organización sanitaria de un país, de una región o de una localidad. Estas decisiones dependen de los siguientes puntos:

La toma de decisiones políticas han de sustentarse en un mejor conocimiento de la realidad y en opciones de intervención más efectivas. La inteligencia sanitaria busca lograr la combinación de información, conocimiento basado en la experiencia y actitud que facilita la selección del curso de acción óptimo en cada contexto y situación. Su objetivo es ayudar a llevar a buen término, mediante la consideración de la mejor ciencia, la adaptación del sistema sanitario a las modificaciones de la realidad social para mejorar la salud de las poblaciones y los individuos.[2]

Si la atención primaria de salud se infra-desarrolla frente a la especializada (si se opta por las políticas verticales de programas especializados) se está perjudicando a los excluidos de la sociedad que tendrán dificultades de acceso a esos programas verticales.


Parlamento Europeo, en Bruselas.