Policía científica


La policía científica es el conjunto de personas encargadas de la actividad policial, de la investigación criminalística mediante la aplicación de métodos científicos, así como de la recopilación probatoria para la imputación de cierto delito. Generalmente, el grupo de funcionarios encomendados a esta disciplina forma una unidad, grupo o departamento propio dentro de los cuerpos policiales.

La formación de sus componentes depende del país y grupo policial en cuestión, sin embargo, generalmente están compuestas por personal facultativo superior con formación universitaria (químicos, físicos, biólogos, psicólogos, informáticos...) y por personal de las diferentes escalas que han adquirido la formación necesaria de manera interna.

Su división interna depende de cada unidad. Sin seguir necesariamente un patrón común, suele dividirse la actividad en cuatro grupos: investigación, análisis, antropología forense y balística.

En España, los análisis criminalísticos, propios de la policía científica, son llevadas a cabo tanto por el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, así como por los diversos cuerpos policiales autonómicos y algunos cuerpos de policía local o municipal. Teniendo los dos primeros organismos competencia nacional, y los siguientes competencia en el interior del territorio de actuación.

El cuerpo médico-legal (o forense), no se rige por el Ministerio del Interior, sino por el Ministerio de Justicia, y no se incluye dentro de las fuerzas y cuerpos de seguridad, pero sí colaboran en el proceso judicial de los casos de asesinato, homicidio, lesiones, violación, abusos, etc. y trabajan estrechamente con la policía en casos en los que son peticionada u obligada su participación.

Los primeros servicios de policía científica en España datan de 1911, cuando se creó el Servicio de Identificación Dactilar.[1]


Emblema de la policía científica (Cuerpo Nacional de Policía).
Laboratorio móvil de la Policía científica del Cuerpo Nacional de Policía.