Politeísmo


El politeísmo es una concepción religiosa o filosófica basada en la existencia de varios seres divinos o dioses. En la mayoría de las religiones que aceptan el politeísmo, los diferentes dioses son representaciones de fuerzas de la naturaleza o principios ancestrales, y pueden verse como autónomas o como aspectos o emanaciones de una deidad creadora o principio absoluto trascendental (teologías monistas), que se manifiesta de manera inmanente en la naturaleza (teologías panteístas y panenteístas).[1]​ Muchas deidades politeístas, a excepción de las deidades egipcias[2]​ o hindúes, son concebidas en un plano corpóreo más que etéreo.

El politeísmo es un tipo de teísmo. Dentro del teísmo, contrasta con el monoteísmo —la creencia en un Dios singular, en la mayoría de los casos trascendente—. Los politeístas no siempre adoran a todos los dioses por igual, ya que pueden ser henoteístas, que se especializan en la adoración de una deidad en particular. Otros politeístas pueden ser katenoteístas, adorando a diferentes deidades en diferentes momentos.

A decir de David Hume, el politeísmo fue la primera religión de los seres humanos.[3]​ En verdad fue una forma típica de religión durante la Edad del Bronce y la Edad del Hierro hasta la Era Axial[4]​ y el desarrollo de las religiones abrahámicas, la última de las cuales propugnaba el monoteísmo. Está bien documentado en las religiones históricas de la antigüedad clásica, especialmente la antigua religión griega y la antigua religión romana, y después de la decadencia del politeísmo grecorromano en religiones tribales como el paganismo germánico, el paganismo eslavo y la mitología báltica.

Otros ejemplos históricos son las antiguas religiones egipcia, griega, romana, celta o nórdica, en la zona europea y norteafricana, como tampoco hay que olvidar las religiones amerindias, como la inca, la maya o la mexica, por mencionar algunas precolombinas.

Pero no debe considerarse tanto una creencia del pasado sino de total presente y actualidad: las religiones politeístas más importantes existentes hoy en día son la religión tradicional china, el hinduismo, el sintoísmo japonés, la santería y varias religiones neopaganas.

La palabra politeísmo proviene del griego poli ‘muchos’, y theos ‘dios’; es decir, ‘muchos dioses’. Fue el escritor judaico Filón de Alejandría quien utilizó el término por primera vez argumentando con los griegos. Tras la expansión del cristianismo entorno al Mediterráneo y por parte de Europa, se pasó a utilizar más la palabra pagano, gentil o la más peyorativa de idólatra para referirse a los no cristianos. Sería Juan Bodino en el siglo XVI[5]​ quien recuperaría el término.


Dioses grecolatinos.
Dioses chichas
Dioses del panteón egipcio
El juicio de Paris, de Luca Giordano
Isis-Perséfone, el sincretismo entre la religión romana y las religiones que iba absorbiendo el Imperio se hizo presente en esculturas como esta, que aglutina Isis (diosa egipcia) y Perséfone.
Los Doce Olímpicos
Buda enseña Abhidhamma a Tavatimsa a su madre, ahora una Deva, y a otros elevados.
El Emperador Constantino y el Concilio de Nicea. En la parte baja se puede ver como queman los libros arrianos.
Avatares del dios hindú Vishnu
Druida en la actualidad (neodruidismo, un tipo de reconstruccionismo politeísta).