Préstamo lingüístico


Un préstamo lingüístico es una palabra, morfema o expresión de un idioma que es adoptada por otro idioma. A menudo resulta de la influencia cultural de los hablantes del primer idioma sobre los del segundo. Cuando el elemento prestado es una palabra léxica, normalmente un adjetivo, un nombre o un verbo, hablamos de préstamo léxico.[1]​ El préstamo léxico es de lejos el más frecuente de todos, pero también existe el préstamo gramatical, que sucede especialmente cuando un número importante de hablantes bilingües de las dos lenguas usan partículas, morfemas y elementos no léxicos de una lengua cuando se habla la otra. Otro fenómeno similar es el calco semántico, en el cual aunque no se toma una expresión literal de otro idioma, sí se toma su significado.

El préstamo léxico es lingüísticamente diferente de otro fenómeno de lenguas “en contacto” llamado calco léxico. En el primer caso, la forma fonética original es simplemente amoldada a la fonología de la lengua receptora sin interpretación o traducción. En el segundo caso existe una adaptación semántica, interpretación o traducción de los morfemas que componían la forma original.

El término préstamo está asimismo relacionado con el término extranjerismo: un préstamo es un extranjerismo incorporado al sistema lingüístico de una lengua determinada.

También podemos hablar de préstamo para referirnos a palabras que dentro de una misma lengua pasan de una jerga especializada al registro estándar o viceversa.

En los préstamos lingüísticos se pueden distinguir cuatro tipos, según el grado de adaptación y necesidad de la palabra:

Las comunidades idiomáticas toman formas léxicas de otras lenguas, para describir realidades que en una cultura aparecen por primera vez, pero en la otra son frecuentes y ya poseen un término forjado, términos prestados o préstamos léxicos.