Principado de Tver


El principado de Tver (en ruso, Великое княжество Тверское) es un antiguo principado medieval de Rusia salido de la Rus de Kiev, centrado en la ciudad de Tver situada al noroeste de Moscú. El principado existió desde 1247 hasta 1485 sobre un territorio a lo largo del curso superior del Volga. En el apogeo de su poder, el principado de Tver fue uno de los rivales del Gran Principado de Moscú por su supremacía sobre el actual territorio de Rusia. Los principales centros del principado fueron las ciudades de Kashin, Zubtsov, Stáritsa, Dorogobuzh, Jolm, Kaliazin, Klin...

El príncipe de Vladímir-Súzdal, Yaroslav II de Vladímir, separó alrededor de 1240 varias tierras alrededor de Tver para dárselas a su hijo Alejandro Nevski. En 1247, transfirió a otro de sus hijos, Yaroslav III de Vladímir, Tver y sus dependencias, que más tarde fueron gobernados por esta rama. Por su posición geográfica, este nuevo principado estaba menos expuesto a las conquistas mongolas. Se convirtió en el refugio de los hombres de Vladímir-Súzdal, así como de los Rus del oeste (Pólatsk, Kiev) presa de los ataques de los lituanos. En la segunda mitad del siglo XIII, Tver disfrutaba ya de una rápida prosperidad. Yaroslav Yaroslávich obtuvo el título de príncipe en la década de 1260 e intentó unificar las tierras rusas bajo su bandera. Su hijo Miguel Yaroslávich persiguió esta política, justo hasta convertirse él mismo en o príncipe de Vladímir en 1305. Tver entabló luego una rivalidad con Moscovia, vecino del sur, por la hegemonía sobre la parte noreste de la Rus de Kiev.

El poder creciente de Tver terminó preocupando a los kanes de la Horda de Oro. Uzbeg Kan tomó partido por Moscovia y convocó a Miguel Yaroslávich a la Horda para asesinarlo. Las mismas medidas se tomaron luego para sus hijos Dmitri y Aleksandr. El deseo de los príncipes de Tver de unificar a Rusia hizo de Tver el símbolo de la emancipación contra la hegemonía mongola. En 1327, la revuelta de Tver y de otras ciudades del norte fue brutalmente reprimida por los mongoles: Tver fue saqueada y quemada, su población masacrada y deportados los supervivientes como esclavos. Nunca se recuperó de este golpe y dejó de desempeñar un papel autónomo en la historia de Rusia. Los kanes exigieron el desmembramiento del principado en varios feudos. La segunda mitad del siglo XIV vio la aparición de Kashin, Jolm, Mikulin y Dorogobuzh, que finalmente se derrumbaron ellos mismo en una multitud de microestados. Estos eventos impidieron durante un siglo la búsqueda de la unificación de Rusia. Tver tenía entonces que tratar políticamente no solo con la Horda de Oro, sino también con Moscovia y el Gran Ducado de Lituania.