Producción en cadena


La producción en cadena, producción en masa, producción en serie o fabricación en serie fue un proceso revolucionario en la producción industrial cuya base es la cadena de montaje, línea de ensamblado o línea de producción; una forma de organización de la producción que delega a cada trabajador una función específica y especializada en máquinas también más desarrolladas.[1]

Su idea teórica nace con el taylorismo y quien tuviera la idea de ponerla en práctica fue Ransom Olds, quien inauguró su cadena de montaje en 1901 construyendo su prototipo denominado Curved Dash.[2]​ Sin embargo, el sistema de cadena de montaje tomó popularidad unos años después, gracias a Henry Ford, quien tomando la idea de Olds, desarrolló una cadena de montaje con una capacidad de producción superior y de la cual su producto emblemático, fue el Ford T.[3]​ Sin embargo, esta evolución lograda a la cadena de montaje, provocaría que el público atribuya erróneamente su invención a Ford, en lugar de Olds.[4]​ A finales del siglo XX es superada por una nueva forma de organización industrial llamada toyotismo que se ha profundizado en el siglo XXI.

La disciplina del trabajo y la búsqueda del control coetáneo, de los tiempos de producción del obrero tenían un límite objetivo en el siglo XIX. Este era que el día tiene 24 horas y la forma en que el obrero trabajaba tenía una velocidad determinada aún en gran parte por el tiempo dedicado a fabricar algún objeto. La división del trabajo no bastó para aumentar la velocidad en la producción por lo que Frederick Taylor trabajó la idea de cronómetro con el objetivo de eliminar ese "tiempo inútil" o malgastado en el proceso productivo.

La organización del trabajo taylorista redujo efectivamente los costos de las fábricas pero se desentendió del salario de los obreros. Eso dio inicio a numerosas huelgas y descontento generalizado del proletariado con el modelo, cosa que Henry Ford corrigió y con esto logró también una visible transformación social. El taylorismo ha recibido críticas y, también, ha sido bien valorado. La evolución de este modelo productivo se continuaría en el toyotismo.

Las piezas y tamaños estandarizados y las técnicas de producción en fábrica se desarrollaron en la época preindustrial; antes de la invención de las máquinas-herramienta la fabricación de piezas de precisión, especialmente las metálicas, requería mucha mano de obra.

Las ballestas fabricadas con piezas de bronce se produjeron en China durante el período de los Reinos combatientes. El Emperador Qin unificó China, al menos en parte, equipando a los grandes ejércitos con estas armas, que estaban dotadas de un sofisticado mecanismo de gatillo formado por piezas intercambiables.[6]​ También se cree que el Ejército de Terracota que custodiaba la necrópolis del emperador fue creado mediante el uso de moldes estandarizados en una cadena de montaje.[7][8]


Ford T, presentado en 1908 por Henry Ford, el primer vehículo en producirse de manera masiva usando producción en cadena.
Una moderna línea de ensamble de una cadena de montaje de automóviles.
A veces la producción en serie tiene beneficios evidentes, como es el caso de este molde de fundición de 5 hoz de la Edad de Bronce que se expone en el Museo en Ekaterimburgo, Rusia
Esta xilografía de 1568 muestra al impresor de la izquierda sacando una página de la prensa mientras el de la derecha entinta los bloques de texto. Este dúo podía llegar a realizar 14.000 movimientos manuales por día de trabajo, imprimiendo unas 3.600 páginas en el proceso.[5]
Un bloque de poleas para el aparejo de un barco de vela. En 1808, la producción anual en Portsmouth alcanzó los 130.000 bloques
Producción en masa de los aviones Consolidated B-32 Dominator en la Consolidated Aircraft Planta Nº 4, cerca de Fort Worth, Texas, durante la Segunda Guerra Mundial
La planta de montaje de la Bell Aircraft Corporation en 1944. Obsérvense partes de grúa aérea a ambos lados de la foto, cerca de la parte superior