Pueblo


Pueblo (del latín populus) es un término ambiguo, que puede designar a la población (el conjunto de personas de un lugar, región o país);[1]​ o asimilarse al concepto de país con gobierno independiente.[2]​ Incluso puede aplicarse para designar a cualquier localidad,[3]​ particularmente a una población rural;[4]​ o restringirse a los miembros más humildes de la sociedad (el pueblo llano, común o clases bajas).[5]​ En sociología, «pueblo es un sentimiento de pertenencia a un grupo humano, una cultura, una historia, tradiciones compartidas (religiosas, alimentarias, vestimentarias, artísticas, etc.), a veces una lengua».[6]

En el contexto de los sistemas jurídicos y el pensamiento político occidental, la definición de "pueblo" es, desde sus orígenes, muy ambigua, muy compleja, equívoca y polémica:

Tal definición se basa, como ese propio texto sugiere, en la tradición literaria de la civilización judeocristiana y grecorromana (Biblia, Ilíada); más propiamente, en conceptos políticos de la antigüedad clásica como el desarrollado por Marco Tulio Cicerón (siglo I a. C.), Macrobio (siglo IV d. C.) y Agustín de Hipona (siglo V d. C.): que definen "pueblo" (populus) como "la asociación basada en el consentimiento del derecho y en la comunidad de intereses".[7]​ Sin embargo, incluso en aquella época (la de la República y el Imperio romano), se hacía un doble uso del término, tal como se reflejaba en la expresión Senatvs Popvlvsqve Romanvs (SPQR, "el Senado y el Pueblo Romano") con la que se designaba al Estado romano a través de los dos cuerpos sociales y políticos que lo constituían: los patricios y los plebeyos; sólo los primeros formaban parte del Senado romano, mientras que ambas categorías constituían la totalidad del "Pueblo", cuya expresión política eran las asambleas populares o comicios.[8]​ Etimológicamente populus (de la misma raíz que puber y pubis) se identificaría con la juventud de los que llegan a la edad de usar las armas, por oposición a senex ("viejo", los senadores).[9]​ También en la época clásica griega el término demos tenía un doble significado, como estatus cívico y como categoría social.[10]

La continuidad de la influencia de las instituciones políticas y del Derecho romano y medieval permanece en las concepciones socio-legales actuales.

Una identificación étnica (racial o cultural) del término "pueblo" se da sobre todo en expresiones como "pueblos primitivos", "pueblos indígenas" de la actualidad, o "pueblos antiguos" de épocas históricas pasadas. Muy frecuente es también el uso identitario, movilizador y de pertenencia sentimental (en expresiones como los lemas "el pueblo unido jamás será vencido" o un sol poble –"un solo pueblo"–).[11]


Dos guerreros griegos en combate singular. Tras ellos hay carros de guerra. Fragmento de una crátera ática de figuras negras, Selinunte, siglo VI a. C. (contemporánea a las reformas de Clístenes). El equipamiento militar para el combate cuerpo a cuerpo (casco, lanza) es similar al que usarán los hoplitas, pero ellos luchan agrupados en falanges, y el escudo estará diseñado para proteger tanto al compañero de filas como al que lo lleva.
SENATVS POPVLVSQVE ROMANVS, el Senado y el Pueblo Romano.
Muerte de Wat Tyler, que puso fin a la revuelta popular inglesa de 1381. En la ilustración aparece también el rey Eduardo II de Inglaterra.
El pueblo de Madrid, entre cuyos "tipos populares" estaban los manolos y majas que retrataría Goya en el costumbrismo de sus diversiones y en la tragedia de su protagonismo histórico durante el levantamiento del Dos de Mayo de 1808, ya se había sublevado en 1766; pero en esa ocasión no contra el invasor francés, sino contra las medidas ilustradas del Marqués de Esquilache, en una coyuntura de crisis de subsistencias (motín de Esquilache). En este grabado, los alguaciles detienen a los que no cumplían la Ordenanza de capas y sombreros (que pretendía impedir la costumbre popular de ir embozado) y los sastres recortan las capas y cosen las alas anchas para conseguir el sombrero de tres picos.
Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (1755), de Jean-Jacques Rousseau. En esta obra, así como en Emilio, o De la educación y El Contrato Social (ambos de 1762), expone su concepción de la relación entre individuo, sociedad y Estado. Su concepto de voluntad general, cuyo ejercicio llama soberanía y cuyo legislador propone que debe ser el pueblo, será el utilizado en la democracia moderna para definir el concepto de soberanía popular; pero también está en el origen de los totalitarismos.
Multitud urbana en el metro de Taipéi.
Friné ante el areópago.