Río Esequibo


El río Esequibo (originalmente llamado por Alonso de Ojeda Río Dulce)[1][2]​ es uno de los ríos más largos y caudalosos de América del Sur que desemboca en el océano Atlántico y discurre entre Guyana de sur a norte y algunos de sus afluentes llegan del noreste de Venezuela. Tiene el segundo estuario más grande del continente, después del Río de la Plata.

Venezuela considera que es «de derecho» la frontera natural según el divortium aquarum que delimita el margen oriental de ese país con la República Cooperativa de Guyana, aunque por la disputa territorial existente entre ambos países por la soberanía de la Guayana Esequiba, es «De facto» administrado y ocupado en su mayor parte por la ex-colonia inglesa de la Guayana Británica, actual Guyana.

El río nace en las montañas de Acarai cerca del Brasil (la frontera entre Guayana y Brasil), fluye al norte durante 1000 kilómetros pasando por la selva y sabanas, para desembocar en el océano Atlántico. Hay abundantes rápidos y cascadas a lo largo de la ruta del río Esequibo, debido a la orografía irregular del macizo de las Guayanas, y su estuario de 20 km de ancho está salpicado por numerosas islas entre las que destacan Hog (57 km²), Leguán (47 km²) y Guaquenám (44 km²), el poblado venezolano de San Martín de Turumbán es el más cercano del río.

El río Esequibo fue visto por los españoles en 1498, durante el tercer viaje de Cristóbal Colón, y fue el tripulante de una de las naves, Juan de Esquivel, lugarteniente de Diego Colón, hijo del Almirante, quien realizó exploraciones por las bocas del Orinoco y quien descubrió el Esequibo.[3]​ Posteriormente, con el viaje de Alonso de Ojeda en 1499 se le denominó Esequibo como una derivación del apellido de su descubridor. En 1591 los españoles fundan un fuerte en la orilla del río Esequibo, en la confluencia del río Cuyuní y el río Mazaruni. Así, el primer establecimiento europeo en la región de las Guayanas fue construido por España a lo largo de la parte inferior del río Esequibo en 1614. Los colonos permanecían en términos relativamente amistosos con la población nativa del área, estableciendo plantaciones de caña de azúcar y cacao en la cuenca del río.