Rafael Alfonzo Ravard


Rafael Alfonzo Ravard (Caracas, 17 de agosto de 1919 - ib., 22 de noviembre de 2006) fue un militar, ingeniero y empresario venezolano que tuvo una destacada carrera como funcionario de la administración pública en Venezuela. Se manejó particularmente en el área de la gerencia, llegando a ocupar los cargos de presidente de Petróleos de Venezuela y la Corporación Venezolana de Guayana, entre otros.

Trabajó como profesor en varias escuelas de la Academia Militar de Venezuela (actual UMBV), fue miembro de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela. Su partícipe de haber conducido un plan concebido para la industrialización y desarrollo a mediano y largo plazo de la región sur del país, incluida la fundación de Ciudad Guayana.

El día 7 de febrero de 2018 se inaugura en el Instituto de Estudios Superiores de Administración (IESA) en la ciudad de Caracas un salón con el nombre Rafael Alfonzo Ravard para impartir actividades que fomenten el trabajo en equipo.

Alfonzo Ravard nació el 17 de agosto de 1919, en el seno de una familia caraqueña ligada a tradicionales actividades empresariales; desde temprana edad le fueron inculcados sólidos valores intelectuales, morales y religiosos. Finaliza sus estudios secundarios en el Colegio San Ignacio -de los padres jesuitas-, obteniendo el título de bachiller en 1936. Decide entonces ingresar en la Academia Militar de Venezuela, a la que -según sus propias palabras, consideraba “campo propicio para poner su capacidad al servicio del país”. Se trató de una decisión inusual, pues para entonces no se requería preparación académica previa para integrarse a la formación castrense.

Por sus sobresalientes méritos académicos, en 1938 es distinguido con un viaje de estudios a Italia, donde permanece cursando estudios en la Academia Real de Artillería e Ingeniería (hoy Scuola de Applicazione Militare) de Turín, hasta el momento en que estalla la Segunda Guerra Mundial. De regreso en Venezuela, egresó de la Academia en enero de 1940 con el grado de subteniente, siendo destacado en la ciudad de Mérida. Sin embargo, las actividades a las cuales fue destinado allí no cumplían con sus expectativas, por lo cual decide continuar sus estudios y -a pesar de la falta de tiempo libre y de lo agotador de su labor militar- decide matricularse en la Universidad para estudiar ingeniería. A partir de este momento su destino de vida parece verse más claro.